Todos, en nuestras experiencias dentro de algún grupo, nos hemos presentado a algún concurso de los llamados “guerra de bandas” que no han acabado de salir como esperábamos. No por no ganar, que eso está al orden del día (y más vale asumirlo: en España hay mucho talento ahí fuera peleando cada día sin contrato discográfico), sino por condiciones y mecanismos que se pierden en la bruma de la dudosa honestidad.

Los organizadores de Wolfest tienen todo esto muy claro, y muchas ganas de hacer las cosas como deben hacerse. Por eso, cada edición del concurso que organizan es en sí mismo un pequeño festival de un solo día en el que 10 bandas, agrupadas por estilos, tienen la oportunidad de tocar en una sala grande, ante público abundante, con un backline de impresión, arropados por un equipo técnico excelente, y con premios inmediatos esa misma noche (promoción en la portada de MySpace, un amplificador, dinero en metálico calentito...).

Prueba de la buena acogida que Wolfest está teniendo entre las bandas es la enorme afluencia de participantes: van ya 4 ediciones en Madrid en menos de un mes (en Sala Heineken y Joy Eslava) y 2 en Barcelona (en Razzmatazz 2), y hay programadas solo en mayo otra cita en Madrid, dos en Barcelona y una en Valencia.

Wolfest se está configurando no solo como un concurso transparente y bien montado, sino como un excelente escaparate para ver qué se cuece en nuestras ciudades. Y eso es algo en lo que queremos participar.

Por eso, desde Kramer y Epiphone pasamos a convertirnos en patrocinadores de Wolfest 2011 y de uno de sus premios: durante la edición de este año, se elegirán a los mejores 4 guitarristas y 2 bajistas, que podrán ganar uno de estos guitarrones: Assault, Vanguard o el bajo Striker 422S (de Kramer), y una “Worn” Les Paul Studio, una SG G-400 o el bajo EB-0 (de Epiphone).

¡Rocanrol!