No todo en la vida es rocanrol. Y estamos seguros de que después de emplear varios meses al año durante largas jornadas laborales dedicadas a la música, las giras, subirse a un escenario, grabar en el estudio y atender a la prensa y los fans, a muchas de las grandes estrellas del rock que admiramos no deben quedarles demasiadas ganas de más... por muy extraño que pueda parecerle a quienes envidien sus vidas dedicadas a lo que para muchos no es – porque no puede ser- más que una afición.
 
Pero como de todo trabajo, del rock también hace falta alejarse de cuando en cuando. Y sus protagonistas buscan válvulas de escape que, unos más que otros, a veces resultan realmente sorprendentes. Cuando no radicalmente improbables e inesperadas. Criar abejas, tejer bolsitos, investigar el cosmos o pilotar aviones (¡que no avionetas, ojo!) son algunas de las aficiones que desarrollan muchos de nuestros héroes del mundo del rock y la guitarra. Prepárate para poner cara de “qué demonios” cuando descubras a qué dedican su tiempo libre músicos como...
 
David Lovering: la magia
Los más aficionados a los Pixies lo tendrán más que claro. Especialmente después del visionado de Loud Quiet Loud, el documental que recoge todo lo que sucedió entre bastidores durante la reunión de la banda hace unos años (y que es un “must-see” para cualquier aficionado al muchas veces truculento mundo del rock). Pero sí, resulta que David Lovering, el baterista de la formación, es aficionado a la magia. Aunque lo cierto es que decirlo así es quedarse poco: Lovering es mago profesional, o al menos intentó serlo durante el largo hiato en que Pixies no podían ni verse, bajo el nombre de The Scientific Phenomenalist.
 
Billy Corgan: el pressing catch
 
No es tampoco precisamente un secreto, ya que, entre otras cosas, el propio Corgan lleva un tiempo demostrando abiertamente su afición desmedida por este deporte-espectáculo que en España llamamos “pressing catch” de toda la vida, pero que en estados unidos se conoce más bien como “wrestling” (aunque no sea lucha libre de verdad) o con las siglas de la principal corporación del asunto: WWE. El líder de Smashing Pumpkins ha llegado a decir que se trata de una “alta forma de arte”. Y no vamos a ser nosotros quien se lo discutamos: si él disfruta viendo los combates y los dramas entre luchadores, por nosotros, estupendo. Tan solo rezamos en silencio por que, algún día, a Corgan le dé por saltar él mismo al ring. ¡Qué momentazo sería ése!
 
Kelley Deal: el punto
Volviendo a la órbita de los Pixies, resulta que Kelly Deal, guitarrista de The Breeders y hermana de Kim Deal (de momento, ex bajista de Pixies), encontró una escapatoria a sus adicciones en las agujas de punto. Se dedica principalmente a tejer bolsos. Y su afición llega hasta tal punto incluso ha publicado su propio libro sobre el asunto: Bags that rock – Knitting on the road with Kelley Deal. No nos imaginamos mejor representación de lo que significa sentar la cabeza... A no ser que visualicemos a Deal tejiendo en un sillón orejero, con mantita en el regazo y taza de té al lado.
 
Lemmy: coleccionismo de la Segunda Guerra Mundial
 
Lo que tienen los muchos y grandes documentales que tenemos a nuestra disposición en estos tiempos sobre nuestras bandas y personalidades favoritas del rock, es que nos descubren muchas cosas que no siempre son demasiado conocidas. Por ejemplo, que Lemmy es un coleccionista compulsivo (además de adorar los videojuegos), tal y como puede verse su atestado piso en el documental que lleva su nombre. De hecho, su obsesión por la parafernalia nazi (entre su colección hay decenas de medallas, dagas de oficial de las SS, y casi cualquier cosa que pueda echar mano de aquella época) le ha costado alguna que otra polémica desde sectores que confunden el coleccionar con el reverenciar.
 
Rod Stewart: maquetas de trenes (como Neil Young)
Mucha gente, especialmente, nos da la sensación, en el mundo anglosajón, son aficionados del modelismo ferroviario. También dentro del rock: Neil Young, sin ir más lejos, es un asiduo a este hobby. Lo de Rod Stewart, no obstante, se lleva la palma. No solo es que lleve varias décadas obsesionado con los trenes en miniatura, sino que incluso exige para sus conciertos un área en el backstage donde montar sus maquetas. En su casa tiene una descomunal replica del Grand Central de Nueva York, con más de 30 metros de vías, decenas de locomotoras, pasajeros, edificios... ¡La locura del modelismo!
 
Maynard James Keenan: el vino
No, no nos referimos a que el líder Tool y A Perfect Circle se ponga fino con el jugo de la uva. Es que Maynard se dedica de forma semi-profesional a la viticultura. Es decir, el cultivo de la vid y la producción de vino. De hecho, lo de “semi” casi sobra: el cantante posee su propia bodega, Caduceus Cellars, y viñedo, Merkin Vineyards. Y es que la pasión por el vino parece que le viene de familia: sus abuelos era productores de vino en el Norte de Italia.
 
Brian May: astrofísica
Vale, no es que el guitarrista de Queen de repente haya descubierto su amor por las estrellas y se haya dedicado en cuerpo y alma a realizar algún curso por correspondencia de “Conoce las estrellas”. Brian May era ya graduado en Matemáticas y Física por el Imperial College London cuando Queen alcanzaron la fama. Las cosas de la música, no obstante, impidieron que se dedicara en cuerpo y alma a su faceta científica, y no fue hasta 2007 cuando terminó su doctorado en Astrofísica, con una investigación sobre – agarraos – cómo se refleja la luz en el polvo interestelar y las velocidades de éste en el Sistema Solar. O algo así, qué sabemos nosotros: ¡somos solo guitarristas!
 
Steve Vai: apicultura
Otro con una afición sorprendente es el astro de la guitarra Steve Vai. Lo suyo son las abejas, a las que dedica sus ratos libres, especialmente, desde que se mudó hace ya años a Encino, California. Y no es solo que le de a la apicultura en el patio trasero de su casa: es que el guitarrista incluso subasta la miel que generan sus abejas para obtener fondos para su fundación Make a Noise... ¡Abejas!
 
Alice Cooper: golf
Lo que empezó como una vía de escape a su adicción al alcohol, se acabó convirtiendo en el caso de Alice Cooper en toda una obsesión. De tal manera que, según el propio cantante, intenta jugar al golf seis días a la semana. Y no es un simple aficionado: al parecer tiene buena mano, teniendo en cuenta, además, que empezó ya con cierta edad. Cooper, además, organiza su propio torneo desde 1997, y publicó unas memorias tituladas Alice Cooper, golf monster: a rock 'n roller's 12 step to become a golf addict (los doce pasos de un rockero para convertirse en adicto al golf). ¡No está mal!
 
Bruce Dickinson: esgrima y aviación
Sin embargo, pocos pueden plantarle cara al líder de Iron Maiden cuando se trata de medirse los hobbies. No es solo que Dickinson sea un maestro espadachín (Nikky Sixx hace algunas bromas en sus memorias sobre el temor que inspira la afición de Dickinson a la esgrima), sino que hace tiempo se empeñó en que sería él el que llevaría a la banda a todos sus conciertos. Y cabe recordar que Iron Maiden no viajan con sus bártulos en una furgonetilla de aquí para allá... ¡sino que lo hacen en avión!
 
La afición de Bruce Dickinson por la aviación recreativa empezó en los años 90, y a día de hoy tiene su propia licencia de piloto de aerolíneas comerciales, pilotaba regularmente un Boeing 757, ha llevado – efectivamente – a su banda de gira por el mundo en avión (también en un 757 al que llamaron Ed Force One), y recientemente participa en recreaciones de combates aéreos de la Primera Guerra Mundial. No-se-puede-molar-más...