Esos agujeritos en los que insertamos nuestros jacks, para enviar o recibir sonido, son algunos de los componentes que más damos por supuestos en nuestro maravilloso mundo de la guitarra. Como las cuerdas, que uno solo se acuerda de cambiarlas cuando han dejado de emitir nada parecido al brillo y casi podrían contagiarnos el tétanos si nos produjeran alguna laceración, de los inputs y outputs solo nos acordamos cuando fallan.
 
De hecho, no se trata solo de que no les prestemos demasiada atención. Sinceramente, si no fallan, más allá de apretarlas un poquito de cuando en cuando y mantenerlas limpias, tampoco es que haya que dedicarles muchos mimos. Lo curioso es que, a veces, de asumidas que están, hay quienes incluso las confunden.
 
Un output no es un input
Esto parece de Perogrullo, pero a más de un músico he visto liarse a la hora de conectar sus pedales en un escenario. O de enchufar su bajo a esa caja de inyección que el técnico de la sala a puesto  sobre su ampli para tener una señal directa. “¿Dónde tengo que conectarme?”, es una pregunta más frecuente de lo que parece.
 
Primera lección: un input es donde se introduce una señal en un circuito o aparato (que, en fin, en sus entrañas no es más que un circuito…). Esto significa, por ejemplo, que el Jack de nuestra guitarra no lo es. De nuestra guitarra sale sonido, por lo tanto, el conector al que enchufamos nuestro cable es, tachán, un output.
 
No es cuestión de ponerse integristas de la nomenclatura. Si no fuera porque tener claro esto puede ser la solución más simple a esa cuestión recurrente que planteamos ahí arriba. “¿Dónde me enchufo en esta caja de inyección?”. Pues donde pone “input”, porque quieres que tu señal entre en el cachivache en cuestión. Y, ya puestos, normalmente el output que lleva una copia de la señal hasta tu ampli desde esa caja DI suele denominarse “link” (el output marcado en el dispositivo es habitualmente el que necesita el técnico para llevar la señal balanceada a la mesa…).
 
Tirando de lógica, el input en un pedal es donde va nuestra guitarra, o el cable que viene del pedal anterior. Y el output, por donde sale la señal hasta el siguiente efecto o camino al ampli. El conector de éste, de nuestro amplificador, es un input. Y si tiene loop de efectos integrado, el “send” será el output, la salida, hacia los efectos que queramos insertar, y el “return”, el input que viene desde los susodichos. ¡Ah! Y el “send” va al input del efecto, y del output marcha hacia el “return”. Claro, ¿no?
 
Las cosas de la impedancia
Pero los inputs y outputs son relevantes también por cuestiones mucho más técnicas. Por ejemplo, por esa palabra maldita en el mundo de la guitarra y, si me apuras, el sonido profesional: la impedancia.
 
Ésta no es sino la resistencia de un conductor eléctrico a una corriente. O, más específicamente, la resistencia a frecuencias determinadas de esa señal. Y quedémonos con eso aunque la cosa es más complicada… El output de una guitarra eléctrica tradicional (esto es, con pastillas pasivas) suele tener una alta impedancia. Esto obliga a conectarlo a aparatos que acepten una alta impedancia en su input. De lo contrario, estaremos en problemas. Normalmente del tipo de agudos que se pierden, señal que se degrada, reducción del nivel de la señal…
 
Por el contrario, los instrumentos con algún tipo de prean, lo cual incluye las pastillas activas, tienen una baja impedancia a la salida. Con lo que deberías conectarlo a un input que acepte impedancias bajas. Y por esto, básicamente, se encuentran muchas veces dos tipos de entrada (“Hi” y “Lo”) en amplis de bajo, por ser instrumentos mucho más proclives a incluir circuitería activa. No confundir de todos modos con el “Hi” y “Lo” de algunos amplis de guitarra, que se refieren en realidad a la ganancia que puede ofrecer cada entrada…
 
Salidas dry y wet
Por último, algunos guitarristas poco curtidos (y alguno talludito, para qué engañarnos) no acaban de entender muy bien por qué su pedal de delay o ese octavador tan resultón tienen un par de salidas llamadas “dry” y “wet”.
 
Esto no es sino terminología anglosajona común para referirnos a cuando la señal se ha procesado (wet, es decir, empapada, mojada) o a la que no se ha visto afectada por el efecto (dry, seca). Cuando nos encontramos con estas dos opciones, tenemos qué pensar en cómo estamos ruteando nuestra señal hasta y desde dicho efecto: ¿está situado en serie? Entonces lo normal es que queramos darle salida a través del output wet. El pedal en cuestión ofrecerá control sobre cuánto afecta el procesamiento (delay, chorus, reverb, etc.) a lo que sale por esa salida. ¿Que estamos haciendo ruteos en paralelo y queremos disponer por una parte solo del efecto, o de buena parte de él, y por otro mantener la señal original intacta (normalmente para ganar claridad)? Pues emplearemos los dos outputs. ¿Que se trata de un pedal al principio de la cadena de efectos cuyo procesamiento puede afectar a la lectura de un afinador (como en el caso de un Whammy, por ejemplo)? Entonces el output dry será una bendición para poder conectar ahí el afinador y saber que siempre nos dará datos reales, y no adulterados.
 
En resumen, conocer bien cómo son nuestras entradas y salidas no es solo útil, sino que debería ser una de las obligaciones de cualquier músico serio.