Les Paul


El próximo año se celebran los cien años del nacimiento de Les Paul, un genial artista, inventor y emprendedor. A continuación repasamos algunos detalles significativos de la vida de Lester William Polsfuss, nacido el 9 de junio de 1915. 

Desde una edad muy temprana, Les Paul se interesó por los inventos. Siempre exploró esta faceta desde una perspectiva pragmática, incluso cuando transitaba terrenos extravagantes como la exploración del concepto de multi-tracking (multipistas). 

Existen diversos documentos fotográficos que lo muestran, como adolescente, con un soporte para armónica fabricado por él mismo. Este artefacto le permitía tocarla en simultáneo con el arpa o la guitarra durante los conciertos que ofrecía en las hamburgueserías de su Wisconsin natal. 

Ya en 1941, construyó “the Log”, el precursor del cuerpo sólido de la Gibson Les Paul. Al mismo tiempo, comenzaba a innovar en la tecnología de la grabación gracias al desarrollo de un dispositivo de acetato que funcionaba gracias al mecanismo de movimiento de un Cadillac.

Es, sin embargo, llamativo que el espíritu innovador de Les Paul se asocie primordialmente con sus invenciones y sólo luego con su habilidad como guitarrista. Les Paul fue, después de todo, un eslabón crucial entre la música jazz, la música country –género en el que se inició con el seudónimo de Rhubarb Red– y el rock ‘n’ roll. Así, desarrolló un vocabulario melódico personal y original compuesto por sonidos vibrantes, solos con acordes parciales, slides y glissandos, frases de una nota, notas mudas y licks veloces. Paul era un virtuoso del jazz, y además tenía oído para reconocer elementos que le permitieron crear exitosas canciones de música pop: “Bye Bye Blues”, “Vaya Con Dios”, “The World is Waiting for the Sunrise”, y “How High the Moon” son algunas de las emblemáticas composiciones acuñadas por Les Paul en los albores de la década del cincuenta junto a su esposa y compañera de banda, Mary Ford.

Ese legado musical es suficiente para garantizarle a cualquier artista un lugar en la historia. Y en efecto, Les Paul es uno de los pocos privilegiados con una exhibición permanente en el Rock ‘n’ Roll Hall of Fame and Museum de la ciudad de Cleveland.

Su influencia en figuras clave de la música popular contemporánea ha sido determinante. Jimmy Page, Jeff Beck, Eddie Van Halen y Slash, entre otros, han señalado a Les Paul como una profunda fuerza inspiradora, tanto por su capacidad interpretativa como por su excelencia, inquietud y creatividad como inventor asociado a la guitarra. Para algunos de ellos, como Van Halen y Slash, Les Paul fue también una pícara figura paterna, sumamente ingeniosa tanto a la hora de interpretar solos de guitarra con excepcional virtuosismo como a la hora de bromear.

El sentido del humor de Les Paul y su virtuosismo han sido capturados no sólo en algunos registros –como las grabaciones Chester & Lester, junto al legendario Chet Atkins– sino también en algunos shows de TV disponibles hoy a través de YouTube y en su programa de radio con Ford. Tal vez algún día la remasterización digital de ese contenido, un proyecto en el que estaba trabajando justo antes de su fallecimiento a la edad de 94 años, vea la luz. De ese modo, las próximas generaciones tendrían la posibilidad de ver en acción al hombre que puso su nombre en los legendarios instrumentos musicales.

De hecho, su guitarra Les Paul continúa siendo hoy una inspiración fundamental para varias generaciones de guitarristas y luthiers especializados: Aún cuando la Les Paul original es Gibson hasta la médula, la forma del cuerpo, las propiedad de sustain, el cutaway simple y otras características similares han sido adoptadas por otros fabricantes. Simultáneamente, en Gibson, el instrumento ha protagonizado un proceso de evolución constante.
Como parte de una generación de guitarristas que se formó antes de la era YouTube, para mí Les Paul fue siempre una figura misteriosa. Lo asociaba más al nombre que veía en el clavijero o a los covers de LPs que veía que a una persona de carne y hueso. 

Esto fue así hasta mediados de los ochenta. Para ese entonces, él ya había dejado de tocar, no aparecía en la TV con asiduidad ni componía más hits. Sin embargo, luego de su cirugía de corazón en 1987, Les Paul regresó al escenario del Fat Tuesdays en la ciudad de Nueva York, donde tocaba cada lunes con su trío.

Me enteré por el New York Times. Recuerdo el impacto que me causó encontrar a esta leyenda de la música en un sótano minúsculo, que estaba lejos de llenarse. Ese lugar tenía el tamaño de la cocina del Iradium, lugar donde ofreció shows memorables con entradas agotadas hasta el día de su muerte.

Estaba en un viaje de negocios en la ciudad de Nueva York cuando entré de casualidad a Fat Tuesdays el día que se cumplía el primer aniversario del regreso de Les Paul a los escenarios. Fue un golpe de suerte. Él estaba más sociable que de costumbre. Recorría las mesas y saludaba a los fanáticos, agradeciéndoles su presencia. Se lo veía radiante y feliz por haber escapado de la muerte, mientras tocaba en vivo por 52º semana consecutiva. Había pósters conmemorativos celebrando la ocasión; yo aún conservo el mío autografiado.

Les Paul estaba en forma esa noche. Interpretaba melodías deslumbrantes con sus únicos dos dedos izquierdos sin artritis y su púa gigante en “How High the Moon” al tiempo que desplegaba un repertorio de bromas inocentes que difícilmente pudieran haber hecho sonrojar a un chico de diez años.
En definitiva, uno a veces tiene la suerte de estar en el lugar adecuado