¡Ah, el verano! Con su calorcito, sus noches locas, sus piscinas, sus playas, el bañito, el chiringuito... Pero no a todos esta época del año nos pilla cerca de una reserva de agua en la que ahogar los estreses del año y sofocar las temperaturas de agosto. Algunos no tenemos más remedio que seguir organizando nuestros días al ritmo del golpear de teclas en el ordenador, las órdenes del jefe en el taller o las cuestiones de los clientes en nuestra tienda o negocio. Algunos, aún de vacaciones, harto comprensible la cosa, por supuesto, no pueden pasar todo el día en remojo o entre cañas y tapas, y necesitan alguna actividad extra con que animar un monótono verano vacacional...

Para todos ellos, por los que lo sentimos, y a los que envidiamos con inquina y maldad, va esta lista de películas con una particularidad: todas tienen el rock como parte importante de sus argumentos, cuando no tratan sobre él o alguno de sus subgéneros directamente. Porque en verano también da gustito zamparse una sesión doble de cine tirados en el sofá con una bebida fresquita y el ventilador puesto a suficiente velocidad como para querer arrancarnos la tapa de los sesos a base de viento. ¡Disfrutadlas!

School of Rock
Jack Black, apasionado más que confeso del mundo del heavy metal, se marcó con School of Rock una digna comedia en la que el rock lo significa todo. Tras ser echado de su enésima banda, Black se hace pasar por un profesor sustituto en un colegio donde descubre que sus alumnos tienen talento para la música. De ahí a montar con ellos una banda de rock con la excusa de una nueva asignatura, hay un paso. ¡Y los chavales tocan de muerte!

 

Crossroads, Cruce de Caminos
Los más talluditos... ¿os acordáis de Ralph Macchio? Sí, el muchacho que fue Karate Kid. Pues resulta que también le daba a la guitarra, como demostró en esta película más bluesera que rockera (la inspiración en Robert Johnson es obvia...), en la que el clímax final consiste en un duelo de guitarras entre Macchio y... ¡Steve Vai!

 

Rock N' Roll High School
Si quieres ver cómo se las gastaban en otra época, este despropósito protagonizado por The Ramones es una receta ideal para pasar un buen rato de risas y estupefacciones entre colegas y cervecitas. La cosa va de derrocar a la nueva administración tiránica de un instituto con los Ramones ahí, dándolo todo. Allan Arkush, quien poco después realizó otra locura rockera llamada Get Crazy, estaba a los mandos de este film. El mismo que décadas más tarde fue responsable de la serie Heroes.

 

Casi Famosos
Un chavalín aficionado al hard rock recibe la oportunidad de su vida: acompañar a una gran banda en su gira por Estados Unidos para escribir un artículo para la revista Rolling Stone. En el fondo, se trata más de un film autobiográfico: Cameron Crowe, su guionista y director, fue un joven reportero que acompañaba a bandas como The Allman Brothers, Led Zeppelin o The Eagles. Y algunos de los mitos y leyendas en torno a estas bandas pueden rastrearse en la película.

 

Detroit Rock City (Cero en Conducta)
Una comedia adolescente sin más ínfulas que las de hacernos pasar un buen rato, Detroit Rock City (o Cero en Conducta, como se la conoció en España... ¡estos doblajes nuestros!) trata sobre un grupo de chavales que harán todo lo posible - ¡sea lo que sea! - para llegar a un concierto de Kiss en Detroit.

The Commitments
En otra órbita completamente diferente gira esta película de Alan Parker. Es también una comedia, pero con esos tintes agridulces con que suelen presentarse muchas cintas irlandesas y británicas. Sigue la trayectoria de una banda de soul formada por integrantes de un barrio de trabajadores de Dublín Norte, y es una maravillosa radiografía de todo lo que puede ir mal en un grupo. Y la versión que se marcan de Mustang Sally bien merece el visionado.

Corazón Rebelde (Crazy Heart)
Jeff Bridges protagoniza esta película sobre un cantante de country venido a menos que se enamora de una periodista tras pasar por varios matrimonios, muchos años de carretera y algunos demás de bebida. Es un drama musical en toda regla, y solo apto para momentos veraniegos más introspectivos.

 

Hedwig and the Angry Inch
Musical desmadrado y despiadado protagonizado por una cantante de punk-rock transexual en busca y captura de un antiguo amante y compañero de banda que le robó sus canciones. Está basado en una obra de Broadway, y tiene unos temas bastante espectaculares. Especialmente el que explica qué es eso de la “pulgada enfadada”...

 

24 Hour Party People
Biopic de un personaje – Tony Wilson – y todo un movimiento: el que se generó en torno a The Factory, en Manchester (Reino Unido). Uno de esos retratos de una época y un lugar que se disfrutan con facilidad y sin aspavientos, especialmente todo lo relacionado con Joy Division y, por supuesto, los excesos del rock.

 

Walk the Line (En la Cuerda Floja)
Johnny Cash, desde sus inicios en una granja de algodón en Arkansas hasta sus grabaciones en Sun Records en Memphis y el ascenso a la fama con clásicos como Ring of Fire es el objeto de este otro biopic protagonizado por Joaquín Phoenix (Cash) y Reese Whiterspoon (June Carter).

Grease
Qué decir a estas alturas de uno de los musicales cinematográficos más míticos. Por muchos años que pasen, Grease no entiende de modas ni tendencias: sigue molando tanto como el primer día. Ya, ya, está un poco sobado, pero es que es empezar a sonar Grease Lightning, y varias generaciones nos ponemos todos como locos. Ideal para una sesión karaoke cuando cae la fresca.

 

The Rocky Horror Picture Show
Y ya puestos, qué mejor que hacerse una sesión doble a altas horas de la noche. Es decir, esa “late night double feature picture show” que canta el tema introductorio de uno de los musicales más descacharrantes, irreverentes y bailables que nos ha dado esa maravillosa conjunción entre rock y cine. Sigue siendo una delicia disfrutar entre amigos de The Rocky Horror Picture Show... ¡y por muchos años!

 

The Doors
Biopic ya clásico entre los clásicos dirigido por Oliver Stone y protagonizado por un Val Kilmer que clavó su papel de Jim Morrison. No sabemos cuántas veces habremos visto esta recreación de la trayectoria The Doors y su líder, pero sigue tan fresca como siempre.

 

Some Kind of Monster
La película que abrió unas cuantas puertas al mundo del documental rockero. Principalmente porque en ella se destapaban muchas de las vergüenzas de un grupo de primer orden como Metallica, que dejaron que se registrara todo el proceso de grabación de su disco St. Anger, incluyendo peleas, discusiones, ingresos en clínicas de rehabilitación, terapias de grupo, reencuentros lacrimógenos y toda una serie de intimidades que pocos creían que fuera posible ver en un documental sobre un grupo.

 

This is Spinal Tap
La película que popularizó el término “mockumentary” (es decir, documental paródico) es un hito que hay que ir revisitando de vez en cuando. El falso documental se centra en la célebre banda Spinal Tap, y es una parodia descacharrante de la figura de la estrella del rock. De aquí surgen expresiones tan comunes hoy en día como aquello de poner el ampli al 11...

 

 The Pick of Destiny
Jack Black vuelve a la lista con una comedia que, seguramente, no será del agrado de todos, pero que no deja de ser un canto de amor al rock y el heavy metal a base de chistes. Tiene, además, un punto de partida descacharrante: la púa del destino, que buscan con intensidad Jack Black y su socio Kyle Gass – es decir, Tenacious D -, es un artefacto infernal culpable del ascenso a la fama de titanes de la guitarra como Angus Young, Jimi Hendrix o Eddie Van Halen. Atentos, además, al papelito que se marca Dave Grohl.

 

Anvil: el sueño de una banda de rock
Los canadienses Anvil no serán la formación más conocida del mundo del metal... y de eso trata precisamente este documental que es capaz de tocar la fibra sensible de cualquier duro y curtido aficionado al rock y el heavy. Pese a haber gozado de cierto éxito durante una breve época, y contar con cierto estatus de “banda de culto”, los integrantes de Anvil siguen teniendo que mantener sus trabajos diarios mientras sacan disco tras disco a base de ahorrar e invertir en una carrera que nunca despega. La materia de la que están hechos los sueños a veces es bastante desalmada...

 

Sound City
Dave Grohl sorprendió a propios y extraños con este pedazo de documental con el que rindió homenaje a unos estudios de grabación míticos: los Sound City Studios de Van Nuys, Los Ángeles, California. El lugar en el que se gestaron discos como el Nevermind de Nirvana, Damn the Torpedoes de Tom Petty o el disco debut de Rage Against the Machine. ¡Ahí es nada! El film orbita durante su metraje hacia la grabación del disco que acompañó a la película, realizado en los estudios de Grohl con la legendaria mesa de mezclas Neve de los Sound City que el líder de Foo Fighters adquirió: una gozada para los interesados en los entresijos de un proceso de grabación.

The Blues Brothers (Granujas a todo ritmo)
Otro clásico que no necesita demasiada presentación, con un John Belushi en el punto álgido de su carrera, y un Dan Aykroyd que aún hoy consigue sorprender a muchos con sus dotes a la armónica. Mucho soul y rhythm and blues en una película que sigue disfrutándose como el primer día. ¡Y han pasado ya muchos años!

 

Walk Hard: the Dewey Cox Story
Mucho más reciente es la cinta que corona nuestra lista, por la sencilla razón de que es una debilidad personal de quien la firma. Walk Hard es, en el fondo, una parodia de biopics como Walk the Line, hacia el que el guiño parece más que evidente. En este caso, el film narra la vida de Dewey Cox, estrella ficticia del country, desde sus inicios humildes hasta su ascenso al estrellato, posterior caída y resurgimiento. Judd Apatow firma un guión que dirige Jake Kasdan, con un John C. Reilly monumental, y una lista de cameos (¡Jack White!) espectacular.