Si nos lo permitís, y vaya por delante que nos cuesta hacer esta comparación, en el fondo creemos que existe  un importante paralelismo entre The Beatles y Gibson. Sin los primeros, la música moderna, el pop, el rock, seguramente no sería lo mismo. Lo cuatro melenudos de Liverpool pusieron patas arriba no solo la escena local, nacional luego, sino toda la industria musical. Con sus estribillos, primero, y su experimentación en el estudio, después, The Fab Four han sido, además,  la inspiración de varias generaciones de músicos y profesionales de la música, y seguirán siéndolo durante unas cuantas más.
 
Aquí es cuando nos ponemos bravitos y sacamos pecho un poco con ingenuidad, y otro poco de desvergüenza, y completamos la machada: del mismo modo, el mundo del rock y la música no serían lo mismo sin Gibson. Suena grandilocuente, y más con la palabra Beatles ahí, a un puñado de renglones de distancia, pero no es difícil imaginar que si Clapton, B.B.King , Jimmy Page o Slash no hubieran tenido una Gibson a mano, es probable que su música hubiera sido diferente, su camino, algo distinto, y todas esas ramificaciones que hoy en día disfrutamos en nuestros reproductores, no exactamente iguales a como son ahora.
 
Aunque en algunos casos no sean del todo icónicas al pensar en ellos, The Beatles usaron con bastante afición guitarras Gibson. Tanto en sus discos y en sus directos. Así que, por qué no hacer un pequeño repaso a sus seis cuerdas Gibson favoritas, y rendir de paso homenaje a una de las bandas más influyentes de la historia.
 
J-160

 

Armada con una pastilla P-90 sobre el cuerpo, directamente bajo el mástil, la J-160 es una guitarra electico-acústica que tanto George Harrison como John Lennon usaron frecuentemente. Puede escucharse, sin ir más lejos, en la intro de I Feel Fine. Como es de esperar, se trata de un instrumento proclive al feedback, y ése que se escucha en dicho tema se generó precisamente empleando esta guitarra.
 
Durante las sesiones de Rubber Soul, el sexto álbum de estudio de la banda, George y John cambiaron la pastilla de sus J-160 a la posición del puente. La J-160 70th Anniversary John Lennon, no obstante, respeta la posición original de la P-90.
 
J-200

 

Tras el mítico disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, George Harrison se pasó de la J-160 a la J-200. Aunque es difícil confirmarlo al 100% a estas alturas, lo cierto es que está ampliamente aceptado que es esta guitarra precisamente la acústica que se escucha en el mayor éxito que tuvo el ex Beatle ya en su carrera en solitario: Here Comes The Sun.  Curiosamente, George Harrison regaló una J-200 a Bob Dylan. Que bien podría ser la misma, y la que aparece en la portada de su disco Nashville Skyline. Lennon usó también la J-200 de Harrison en varios temas de Let it Be. 
 
Gibson SG

 

George Harrison usó ampliamente una Gibson SG roja desde mediados de los 60, especialmente en la grabación del White Album. Muchos de los tonos distorsionados – logrados con fuzz, básicamente – se lograron precisamente con esta guitarra. Además, al Beatle se le pudo ver a lo largo de su carrera en varias ocasiones con su SG roja en directo y en vídeos promocionales.
 
Epiphone Casino

 

No exactamente Gibson, pero casi, casi. Una de las guitarras más icónicas de las que pasaron por las manos de John Lennon fue su Epiphone Casino. La que usó durante los últimos años de su carrera. Paul McCartney sigue teniendo una Epiphone Casino de 1962 que sigue usando con cierta frecuencia.
 
Les Paul “Lucy”

 

Aunque en su origen fue una Goldtop, la Gibson más conocida de George Harrison probablemente sea su Les Paul roja, a la que apodó Lucy. El cambio de look no fue cosa suya. En el 66, su dueño original la llevó a la factoría Gibson de Kalamazoo para restaurar el acabado, ya que éste estaba arruinado por el uso. Derringer, que así se llamaba, vendió la guitarra a Eric Clapton. Más tarde, éste la regaló a Harrison, quien la bautizó en honor de la actriz pelirroja Lucille Ball. Años más tarde, cuando el ex Beatle invitó a Clapton para tocar en While my Guitar Gently Wheeps, el bluesman grabó las partes solistas precisamente con Lucy.