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“You are running out of CPU power. Remove some plugins or increase the CPU usage limit... blablablá”. Seguro que muchos de los que trabajamos con audio en casa nos hemos encontrado tarde o temprano con este error. O con alguna versión escrita de forma más o menos diferente, según la estación de trabajo digital (DAW) elegida por cada uno (éste corresponde a Protools). En cualquier caso, se trata de un fallo especialmente frustrante, porque lo que viene a decirnos es, básicamente, que nuestro ordenador no puede con la carga de procesamiento que le estamos exigiendo en nuestra sesión, normalmente por un exceso de plugins o pistas.
 
Ya, para nosotros no es un exceso, precisamente, que en el tema en que estemos trabajando tengamos 40 pistas diferentes, cada una con sus EQs, compresiones, diseñadores de transitorios, reverbs, delays, channel strips de emulación analógica al completo, etc. Pero nuestra CPU no opina necesariamente lo mismo. Y ante una caída de brazos de la unidad central de procesamiento de nuestra computadora, poco podemos hacer. Cirugía mayor en sus entrañas es una opción, sí, aunque no siempre posible por cuestiones de presupuesto o, directamente, diseño del ordenador en particular (los hay que no aceptan mejoras en este departamento...). Así que solo nos queda eliminar plugins o pistas. O “congelarlas”, si tu DAW lo permite, para que consuman menos recursos. O desactivar directamente las no usadas, si existe esta opción. También, claro, podemos consolidar una o varias pistas en una nueva que incluya todo el proceso de los plugins, de forma que podamos prescindir de ellos en la sesión, aunque ya no podríamos retocar ninguno de sus ajustes, claro. Y, en fin, ésas son todas las opciones... ¿O no?
 
¡Más madera! ¡¡Más madera!!
Ya lo decían los hermanos Marx con mucho tino: si hace falta más potencia, echa más madera. Lo que traducido a nuestro caso en particular vendría a ser algo como “si necesitas más potencia de CPU, echa más chips”. Es decir, más procesadores. Pero claro, esto ya lo habíamos contemplado, y resulta que o no teníamos dinero para hacerlo, o nuestro ordenador, directamente, no nos permitía una modificación de este tipo. Afortunadamente, para estos casos, varias compañías idearon hace tiempo precisamente lo que conocemos como aceleradores DSP.
 
Una unidad DSP no es más que, como sus siglas anuncian, un procesador de señal digital. Se trata, normalmente, de una tarjeta compuesta por varios microprocesadores cuya función es, aplicada al ámbito del audio digital, procesar las señales digitales que se le asignen en tiempo real. Por lo general, siendo más específicos y simplificando mucho el asunto, se encargan de asumir parte de esa carga de trabajo que exigen los plugins que cargamos en nuestro DAW. De esta forma, la CPU del ordenador queda aliviada para tareas más generales, y se aumenta de facto la potencia del ordenador. Es fácil entender, por tanto, por qué se emplea la palabra “acelerar”, aunque en el fondo no es precisamente correcta: el rendimiento del ordenador mejora, y todo ocurre más rápido y sin esos sobresaltos y disgustos que nos dan mensajes de error como el que abre este artículo.
 
Externos o internos
Los aceleradores DSP, ya lo hemos dicho, son unidades de microprocesadores que podemos encontrar tanto como tarjetas PCIe internas (para instalar en la propia placa base del ordenador) como externas, acopladas generalmente a algún tipo de carcasa que se conecta a nuestra computadora vía Firewire, USB o, más recientemente, Thunderbolt.
 
En realidad, este tipo de tarjetas no son nada nuevo. De hecho, los primeros DAW incorporaban ya este tipo de suplementos de potencia porque los ordenadores de la época que tenían que alojarlos no tenían la capacidad de procesamiento necesaria para las tareas que los Protools primigenios exigían. Al contrario de lo que pueda parecer, la evolución fue, en realidad, hacia la desaparición de los aceleradores DSP: los protocolos VST, en particular, permitieron, al menos durante un tiempo, que los ordenadores, cada vez más potentes, pudieran encargarse completamente de los procesos digitales de los plugins.
 
Sin embargo, el desarrollo de las tecnologías digitales y, en especial, las cada vez más requeridas y realistas emulaciones de equipo analógico profesional (y casi mítico, en muchas ocasiones), como compresores, limitadores, delays y grabadores de cinta o, directamente, consolas de mezcla en en su totalidad, provocaron que los ordenadores volvieran a quedarse rápidamente cortos en las producciones y sesiones más exigentes. Y los aceleradores DSP volvieron a popularizarse.
 
La cara y la cruz de las tarjetas DSP es que, aunque ofrecen ese extra de potencia de procesamiento, no la aportan sin compromiso: normalmente funcionan con su propio software, de forma que esa capacidad de procesamiento no puede emplearse para cualquier plugin de tu ordenador. La ventaja evidente de esto, en última instancia, es que los fabricantes pueden diseñar efectos de gran calidad, de tal manera que muchos de ellos se encuentran entre los más profesionales y sobresalientes del mercado. Universal Audio, sin ir más lejos, esa la primera marca en cuando a aceleradores DSP se refiere, y tiene en su catálogo algunos de los plugins más respetados y deseados en el audio profesional (que solo funcionan a través de alguna de sus tarjetas, por otro lado). Aunque existen otras marcas que tienen o han tenido unidades DSP en su haber: TC Electronic y sus Powercore, Waves, Focusrite, etc.
En resumidas cuentas, si tu ordenador anda corto de capacidad de procesamiento, una buena opción a barajar es precisamente alguno de los aceleradores DSP del mercado. Conviene asegurarse, en cualquier caso, de cuánto podremos aliviar nuestra propia CPU y qué plugins podremos utilizar con la nueva tarjeta, para estar seguro de cubrirá completamente nuestras necesidades.