Muchos de nuestros lectores estarán lo suficientemente talluditos como para recordar aquel “unplugged” que Nirvana ofrecieron en 1994 para la cadena de televisión americana MTV, cuando aún programaba música haciendo honor a sus siglas. En aquel concierto, Kurt Cobain tocó, claro, una guitarra acústica, como mandaba el formato. Sin embargo, en algún solo, especialmente en aquél de aquella versión de The Man Who Sold the World, su sonido no era exactamente acústico. Su guitarra acústica sonaba con distorsión.
 
Bueno, un ligero overdrive, mejor dicho, pero captáis la idea… Para muchos, aquello no fue sino una flagrante infracción de las normas que regían los conciertos “desenchufados” de MTV. Para otros, más abiertos tal vez, sin dejar de ser lo primero, también era un sonido que pocas veces – o nunca- habían escuchado. ¿Una acústica con overdrive? ¿Cómo?
 
En el fondo, la respuesta estaba perfectamente a la vista: la guitarra de Kurt en dicho concierto montaba una pastilla single coil en el resonador. Una pastilla que, es fácil asumir, recogía el sonido para partes concretas de algunos temas, presumiblemente a través de algún pedal o hacia algún ampli calentito. Esta sería la forma básica de obtener un sonido distorsionado con una acústica. Pero aquí os dejamos cinco consejos para explorar esta idea con garantías:
 
Usa un ampli
No es buena idea intentar obtener un sonido saturado con una acústica conectada directamente a PA. Un sonido distorsionado, para el que seguramente estarás usando pedales, suena mejor a través de un ampli, y es más controlable. Tendrás, además, el ampli cerca de ti sobre el escenario, con lo que cómo te escuchas dependerá principalmente de ti mismo y cómo configures y ajustes sobre la marcha, si es necesario, tu equipo.
 
Usa pedales
Dicho lo cual, buscar la saturación directamente en el ampli es seguramente una buena receta para el fracaso. Recuerda que tu acústica es una guitarra de caja, hueca. Y el feedback es uno de los principales problemas con los que te encontrarás al tocar con ella en directo. Añade a la ecuación la variable de un ampli pasado de vueltas para saturar el sonido y un simple paso hacia el ampli sobre el escenario puede desencadenar un infierno de retroalimentación. O un golpe a la propia caja de la guitarra, extremadamente resonante. O algún otro efecto que añadas en un pasaje determinado.
 
La mejor opción es usar un amplificador ajustado bien limpito, con el volumen de salida bien controlado, y añadir un pedal de overdrive con el que iremos añadiendo saturación poco a poco hasta que lleguemos a un compromiso entre el sonido que buscamos y el feedback que podemos llegar a ocasionar. Especialmente si tocas con algún modelo jumbo o súper jumbo, que son más proclives a la retroalimentación.
 
No uses pedales de alta ganancia
Ten en cuenta, en cualquier caso, que no puedes usar el mismo pedal con tu acústica que el que emplearías con tu Les Paul cargada con Burstbuckers para darte una dosis de autoindulgencia shred. Has de buscar algún pedal que emule el sonido calentito de válvulas, más que pedales de fuzz o distorsiones más metaleras. El truco para lograr un gran sonido saturado con una acústica es ser sutil.
 
Tapa el agujero resonador
Aunque hay algo de polémica entre quienes defienden que con pastillas montadas en una guitarra acústica no es necesario tapar el resonador, frente a los que abogan por hacerlo casi en cualquier situación, lo cierto es que esta práctica se convierte casi en absoluta necesidad cuando la saturación entra en escena. Una tapa para el resonador es, además, un accesorio realmente barato. Y, al cortar buena parte de las frecuencias que suelen provocar feedback, puede revelarse como un auténtico salvavidas en situaciones de directo.
 
Pon atención a las cuerdas
Tanto la acción como el calibre de cuerdas influyen bastante, tratándose de guitarras acústicas, en la claridad y nitidez del sonido distorsionado que pueden ofrecer. Usar una acción alta y un calibre medio tirando a grueso permiten una saturación acústica más controlada. ¿Cuánto? Tan alto y tan grueso como te permita seguir tocando cómodo.