1898_oh_gibson_mandolin_patent Los guitarristas tenemos un tendencia que es, al mismo tiempo, defecto y virtud. A saber: el irremediable impulso de ponernos a tocar cualquier instrumento de cuerda movidos por la no demasiado acertada creencia de que si sabemos tocar nuestras seis cuerdas… ¿por qué no íbamos a poder hacer lo mismo con un bajo, por ejemplo? Esto nos lleva normalmente a hacernos con, efectivamente, bajos, pero también ukeleles, lap steels, banjos o mandolinas sin demasiado reparo ni vocación real por estos instrumentos afines. Que no necesariamente compatibles.
 
Lo malo de esto es, en fin, que no siempre tenemos todo el tiempo que un nuevo instrumento requiere para dominarlo (demonios, si casi no tenemos minutos que dedicarle a nuestra guitarra de toda la vida), con lo que a veces languidecen en algún rincón de la casa o no pasamos más allá de conocer unos cuantos acordes, una escalita o dos o tres temas. ¿Lo bueno? Que esa inquietud a veces irrefrenable nos permite en el fondo acercarnos a instrumentos muchas veces más radicalmente diferentes de lo que pensamos, enriqueciendo nuestro lenguaje musical pero también guitarrero.
 
Uno de ellos es, sin duda, la mandolina. La cual, para los musicólogos, ni siquiera cae realmente en la categoría de guitarra, sino que se considera una variación dentro de la familia del laúd. Independientemente de esto, se trata de uno de esos otros instrumentos de cuerda que más frecuentemente se pueden ver en terrenos más rockeros como complemento al sonido de guitarras y bajos. De hecho, una mandolina puede rockear seriamente, y añadir un sabor característico, cuando no un pedacito de alma, a muchos temas.
 
Así que, aquí os dejamos una pequeña guía de iniciación en el mundo de la mandolina:
 
Como decimos, la mandolina pertenece a la familia de los laúdes. De hecho, es el instrumento “soprano”, dentro de este grupo, y desciende de un instrumento francés (“mandore”) del que se tiene constancia ya en torno al 1500 d.C.

En cualquier caso, el laúd tiene más relación con la guitarra de la que muchos piensan. Emparentados en origen, el laúd (lute, en inglés) es precisamente la raíz de la palabra con que designamos al constructor y sufrido reparador de nuestras guitarras: lutier.

El diseño de la mandolina ha influido notablemente en el de la guitarra moderna y su terminología. Los resonadores en F, f-holes en inglés, se llaman así por su forma, claro, pero también porque fueron los constructores de mandolinas (mandolinos) de Florencia los que los implantaron. Eran su “marca de la casa”.Gibson-F-5-mandolin

Por otro lado, Orville Gibson, el visionario fundador de Gibson, comenzó su trayectoria fabricando mandolinas, aplicando elementos del diseño de violines. De hecho, las dos variantes que ingenió Orville son hoy en día estándar en el mundo de la mandolina: la de estilo F (florentino), y la de estilo A con forma de gota.

Una mandolina presenta 4 pares de cuerdas dobladas, normalmente afinadas al unísono, y a intervalos de quinta entre pares. De esta forma, la afinación quedaría como GDAE. Algo así como invertir las cuatro cuerdas graves de una guitarra. Divertido, ¿eh?


Si tu mandolina tiene una voluta en el lado de graves cerca del mástil, se trata de una mandolina de tipo florentino.

Una de las primeras menciones a la mandolina fuera del ámbito de la música clásica francesa o italiana se debe al historiador de blues americano W.C. Handy, en su descripción de uno de los primeros tríos de blues con que se topó, y en el la mandolina acompañaba a la guitarra y el bajo.

Bill Monroe fue uno de los primeros héroes de la mandolina. Conocido como el “padre del bluegrass”, combinaba blues y góspel con sonidos tradicionales de Irlanda y Escocia. Monroe es, de hecho, el único artista incluido por igual en el Bluegrass Hall of Fame, el Country Hall of Fame y el Rock and Roll Hall of Fame. ¿Cómo te quedas?

De hecho, el nombre del género, bluegrass (adoptado oficialmente a partir de los 50) proviene de la banda de Monroe: Blue Grass Boys.

Uno de los temas de rock más célebres en incluir mandolina es Maggie May, de Rod Stewart. Curiosamente, se grabó en el último momento, buscando ese “algo” que le faltaba al tema. Ray Jackson, el intérprete que escribió esa parte sobre la marcha durante la grabación, cobró solo 15 libras por su contribución al disco: era la tarifa estándar entonces en Reino Unido.

Sin embargo, la canción con mandolina más conocida del rock moderno es seguramente Losing My Religion, de R.E.M. Peter Buck, el guitarrista de la banda, nunca había tocado una mandolina antes de grabar esa canción. Y la grabó del tirón, en vivo.

Led Zeppelin es otra formación con bastante querencia por la mandolina. En The Battle of Evermore (de Led Zeppelin IV), la que toca Jimmy Page pertenecía a John Paul Jones. Resulta que Jones es un gran aficionado a la mandolina, con una amplia colección que incluye modelos de triple mástil y otras rarezas. Muchas hechas a medida.

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En Gibson existen hoy en día un buen puñado de mandolinas entre las que elegir, aunque la Gibson Custom F-5 Master Model es seguramente la más deseada. Todas las mandolinas Custom están hechas a mano.


En el otro extremo del repertorio estaría la mandolina Gibson F-9, más sencilla, pero un pedazo de instrumento, igualmente.

Aunque si lo que quieres es deslumbrar, seguramente tu mandolina Gibson debería ser esta F-5 Goldrush que, sin duda, no va a pasar desapercibida sobre el escenario.Gibson-Goldrush-mandolin