Raimundo Amador es uno de esos guitarristas que no necesita ningún tipo de presentación. Unas cuantas líneas más abajo, podrás leer cómo habla él de sus maestros. Seguramente sin ser consciente de que, para muchos, el propio Raimundo podría estar en esa lista sin despeinarse. Raimundo se siente libre, y está haciendo las cosas a su ritmo, sin prisas. Tiene un disco en ciernes: aún no tiene título, está sin mezclar, y habla de él con mucha humildad, como el joven guitarrista que graba una demo en su casa por primera vez. En su caso, eso sí, sin darse mucha cuenta de que aficionados de todo tipo a la guitarra, al blues, al flamenco y al rock cuentan los días para poder tenerlo en sus manos y pincharlo en sus casas.
 
Entrevistar a Raimundo es como sentarse con unos colegas a tomar unas cañas. La conversación deriva fácilmente hacia nuestros ídolos de la guitarra, los instrumentos que más nos han marcado, mesas de mezcla analógicas, o el tipo de amplificadores que más nos gusta. También caen algunos regalitos para los más cerrados de miras, y, cómo no, hablamos del que será su próximo disco, y de los planes de futuro de uno de los grandes de la guitarra española. Que no, necesariamente, flamenca...
 
Hola, Raimundo. Has comentado alguna vez que este año has estado grabando un disco. ¿Está ya terminado? ¿Se puede contar algo? Te he escuchado decir que es instrumental...
El disco, lo que es la música está prácticamente terminado. Falta lo que es la mezcla y demás. Y es un disco muy desinteresado, es un disco más bien instrumental. Hay alguna voz que hemos puesto porque encartaba, pero está puesta muy al fondo, como un instrumento más. Hay material de sobra para lo que yo pretendo. Son tocatas mías, en mi casa. No es demasiado elaborado...
 
Un proyecto más íntimo...
Sí, sí. Con Pata Negra ya empezamos a hacer cositas instrumentales. Pero a estas alturas ya me he dicho yo, bueno ya me merezco hacer un disco a mi bola. [risas] Y quería que fuera un disco más de intuición, con cosas que ido haciendo en casa... yo lo llamo tocatas.
 
Casi por sacarlo y quitarte eso de encima, ¿no?
Sí, sí, me encanta, además, ¿sabes lo que te digo? No es en plan “como no tengo nada, pues saco esto...”. Yo podría coger esto mismo, elaborarlo y lanzarlo. Pero no me apetece... Quiero decir, es el mejor momento, ahora que se compran pocos discos, es el momento para hacer lo que te dé la gana. Ya no tengo discográfica, ni quiero tenerla, me estoy haciendo yo mis discos. Por eso tampoco lo he lanzado todavía, como no tengo a nadie presionándome y yo no tengo prisas... [risas]

¿La decisión de no tener discográfica fue tuya completamente?
Es mía, sí. Porque la decisión la tomé yo, y me costó bastante trabajo que me dieran la carta libertad, ¿sabes? Pero me puse tan pesado, que los agobié a todos y me dejaron. Tampoco estaban haciendo nada conmigo, aunque luego hayan sacado algunas cosas cuando yo saqué Medio hombre, medio guitarra. Que yo lo respeto también, eh, no tengo nada contra nadie.
 
¿Más tranquilo ahora sin discográfica?
Sí, sí, la verdad es que muy bien. Me lo estoy haciendo yo todo solito aquí, en mi casa. Bueno, con mi hijo, que me ayuda, que yo las máquinas no las controlo.
 
El nuevo disco entonces, ¿lo has grabado en tu casa?
Sí, sí, tengo un estudio más o menos montadito. Puedo trabajar aquí, aunque aún tengo que montarlo bien. Cuando esté podré meter una big band y todo. Tengo una mesa guapa así de principios de los 70, una Trident.
 
¡Qué bueno!
Sí, sí, yo estoy loco con ella, pero necesito una persona que me lo ponga todo a punto. Tengo también cinta de 16 pistas... Pero vamos, no la he usado todavía. [risas] Estoy muy contento, tengo aquí un buen sitio para trabajar. Y bueno, estoy consiguiendo un sonido más crudo. Antes yo no lo entendía cuando me lo decía la gente, que a lo mejor un disco les parecía demasiado producido. Y ahora lo entiendo, un sonido más crudo, más garajero creo que es más mi rollo.
 
¿Qué planes tienes para el disco? ¿Vas a girar para presentarlo?
Sí, sí, lo haré. Con Medio hombre, medio guitarra ya lo hice, y me lo hice yo todo. Vamos, me gasté un dinero que no he recuperado [risas]. Así que con este algo haremos, claro.
 
¿Cuándo planeas que esté en la calle?
Pues, a ver, ahora, ¡a ver si espabilo y lo saco ya! [risas]
 
Últimamente, Raimundo, se te está viendo frecuentar más guitarras Gibson. ¿Te estás enganchando?
Sí, sí. Sobre todo ahora que estoy más libre [risas]. A mí es que me gustan mucho las guitarras...

¿Qué modelos Gibson estás usando?
Pues mira, yo tengo una [Gibson Midtown] Kalamazoo, de la fábrica de Gibson antigua, que está como escogido lo mejor cada guitarra. Suena muy bien, es como una goldtop pero de caja y más grande, como si la hubieran ahuecado. Es muy bonita. También tengo una Byrdland, con P90... La verdad es que estoy encantado con Gibson.
 
¿Y qué amplis estás usando? ¿Eres muy tiquismiquis o de los de “toco con lo que me echen”?
Pues estoy tocando con uno que me hicieron para mí, un Lica Vintage 18W. El modelo es Lica Vintage 18W Serie Limitada Raimundo Amador. Es de metracrilato y se ve todo, una pasada.
 
A ver, yo me apaño, yo soy de los que tocan con una caja de gambas [risas]. Pero sí, prefiero un sonido así crudo, como el del Lica, que además está hecho a mano, punto por punto. Y prefiero este sonido, sí, antes que los de circuito impreso, que suenan bien, pero bueno... Le echo yo mis pedalitos y eso, sobre todo para distorsiones, para tener siempre un sonido limpio de base.
 
Hombre, por lo que me dices, algo tiquismiquis sí que eres, distinguiendo entre circuito impreso o punto a punto...
Hombre, hay amplis de circuito impreso que suenan de muerte. Pero para mí el punto por punto suena a lo que tú tengas, a tus manos. Los otros están como más adornados...
 
Raimundo, así en general, qué es lo que tiene que tener una guitarra para que vuelvas a tocarla cada día.
Tiene que tener un sonido que te guste y que te vaya bien. Que sea suave de tocar y con el sonido que buscas. Luego da igual si son más caras, más baratas, de aquí o de allá. Yo no tengo preferencia por eso... Si me gustan todas, ¡hasta las malas! Tengo unas cuantas guitarrillas, y yo creo que no voy a parar. [risas]
 
Todo el mundo tiene claro hoy en día que lo tuyo es la fusión: flamenco, por supuesto, blues, rock... Sin embargo, creo que mucha gente te sigue viendo principalmente como un flamenco, y les choca un poco saber que algunas de tus influencias principales son gente como Jimi Hendrix o Jimmy Page, por ejemplo, ¿no?
No, no, como Jimi, no. ¡Jimi! Jimi, directamente. Y sí, los Led Zeppelin y toda esa onda. Luego me fui hacia atrás para ver de dónde venía esto, John Lee Hooker, Muddy Waters... todo para saber de dónde venía Jimi.
 
El camino entonces fue, primero el flamenco que mamabas en casa, y después Jimi.
Sí, sí, sí. El flamenco es el que me enseñó mi padre, que era el maestro de toda la saga de Amadores. Y luego la primera persona que me impactó fue Jimi Hendrix. Y todavía estoy colgado con él. Con Miles Davis y con Jimi Hendrix, que tenían ahí algo en común. Los dos se salieron del trasto [risas] solo que en el rock la gente era más abierta, y la gente del jazz son más... ¿sabes lo que digo?
 
Sí, más puristas, ¿no?
Sí, más puristas. Yo en el flamenco digo “flamencólico”. Pero en el jazz... ¿”Jazzcólicos” o cómo les llamamos?
 
Jazzcólicos [risas], que es una forma elegante de decir cerrado, ¿no?
Sí, sí [risas], como que les da cólico, le sienta mal y se ponen malos [risas]
 
Háblanos de qué guitarristas te han influido, que la gente no espere que escuches.
Yo escuchaba mucho a Led Zeppelin, Ritchie Blackmore me encanta también. Jeff Beck, tío, Eric Clapton. Toda esta peña. Hay muchos guitarristas muy buenos.

¿Qué guitarristas jóvenes te han impresionado o te interesan más?
Pues mira, John Mayer está muy bien, Bonamassa es muy bueno. Pero yo nunca puedo poner a esta gente al lado de los “rancios”. Con los maestros hay que agacharse, ¿sabes?, y rendirles... Los maestros son los maestros, todos hemos mamado de ahí. Y aquí, en España hay también muy buenos guitarristas, pero no voy a mentar porque mentas a uno y luego el otro se va a quedar fuera...
 
Tu lista de colaboraciones en los últimos 20 años es, además, escandalosa. ¿Necesitas tocar con gente nueva para seguir creciendo como músico?
Sí, sí, a mí eso me sube mucho la moral. ¡Y ahora más! Y mira que muchas veces yo no sabía dónde me estaba metiendo, no era tan consciente por ejemplo cuando hice lo de B.B. King. Lo miro ahora y pienso “cómo tenía yo el valor...”.
 
¿Qué buscas cuando te lanzas a una colaboración? ¿Qué necesitas para decir que sí?
No busco nada, la verdad, es lo que me sale. Normalmente es lo que me pide el cuerpo, y eso es lo más bonito porque es lo más natural. No sé, con Björk por ejemplo, yo era muy fan de los Sugarcubes, cuando tenía 20 años, cuando empezó con ellos. Y luego cuando me vi ahí, ¡madre mía! Pues lo mismo, imagínate si me viera tocando con Jeff Beck o con Buddy Guy...

Yo pagaría por verte tocar con Jeff Beck o Buddy Guy...
¡Yo también! [risas]
 
Pues muchas gracias por tu tiempo, Raimundo. ¡Ha sido un placer hablar contigo!
Gracias a ti, ¡un abrazo!