La cantautora chilena Nicole está de regreso en Estados Unidos como parte de la gira de apoyo de su álbum “Panal”. Con más de 20 años de carrera, Nicole se ha consolidado como una de las artistas más importantes de su generación.
Comenzó su carrera musical el año 1989 con su disco "Tal Vez me estoy enamorando" y desde entonces se convirtió en una de las artistas más populares del país con el disco "Esperando Nada" a los 18 años, ser nominada a los Grammy Latinos (por "Viaje Infinito" en 2002).

Trabajó con Gustavo Cerati en su placa "Sueños en Tránsito" (1997) y "Panal", su sexto disco de estudio, la artista invita a disfrutar de un sonido más cercano al indie y a el pop inspirado.

¿Cómo es este regreso a Estados Unidos luego de una larga ausencia?
Esta visita a Los Ángeles me hace muy feliz. Tengo amigos, familia y es un regreso al país luego de casi siete años de haberme mudado de Miami a Chile. Hay una comunidad de amigos músicos muy fuerte en la ciudad y es un placer este reencuentro.

Esta semana se celebra el cumpleaños de Gustavo Cerati. Tuviste la oportunidad de trabajar con él en uno de tus discos. ¿Qué recuerdos tienes  de esa experiencia?
Lo puedo definir como un regalo que la vida me ha dado. Tener la oportunidad de trabajar con alguien que admiras no es tan fácil que se concrete. Fue intimidante al comienzo pero Gustavo es una persona muy cálida, amable, sencilla. Sabía que estaba nerviosa y cuando le presenté las primeras canciones me sentía algo intimidada. Pero fue él mismo el que me dijo que me relajara, que le enseñara mis canciones con confianza y sobre todo seguridad. Me enseñó a creer en mí misma, en mi talento, en mi voz, en mi capacidad como compositora y que confiara en las letras que había escrito. Luego de esa experiencia tome la composición y creación de canciones con otra visión. Más tranquila, honesta, me hizo confiar en mis instintos y mi música. Ya en la grabación fue un proceso muy interesante porque luego de un trabajo intenso y exigente logramos que las canciones fueran grabadas en vivo, armamos una banda muy sólida, muy completa y cuando llegó el momento de presentar el disco en vivo casi no tuvimos que ensayar porque ya sonaba muy bien tras las sesiones de grabación.

¿Cómo hiciste el contacto con Cerati?
Yo lo llamé. Busque su teléfono y decidí llamarlo. Le dije que me gustaba mucho su estilo que pensaba que él sería la persona indicada para producir mi disco. Lo sorprendí un poco, pero ya había oído mi música e incluso me habló de una entrevista que había visto en la que precisamente hablaba de mi sueño de trabajar con él. Hablamos de música y descubrimos que teníamos gustos musicales muy similares y realmente hubo una gran conexión desde el comienzo. Fue una etapa muy especial para mí y solo tengo grandes recuerdos. De hecho él me presento a Leo García, con quien hicimos la canción “Noche” y quien se encargó de producir uno de mis discos.


 


En los noventa, Chile vivió una explosión creativa y la música no fue la excepción…
Y luego de todos los conflictos políticos que vivimos, en los noventa definitivamente hay un renacer y la música tuvo un papel fundamental. Si hablamos de los artistas que tuvieron presencia internacional como Lucybell, Los 3, Tiro de Gracia, La Ley, Los Tetas, entre otros, tuvimos la oportunidad de presentar nuestra música al mundo. Era una época en que la industria musical funcionaba, teníamos presupuestos y apoyo por parte de compañías multinacionales para compartir nuestras canciones. Y hoy muchos de ellos siguen vigentes y me siento orgullosa de ser parte de esa generación que abrió camino para otros artistas en Chile.

Ahora tu carrera, tus discos pasan por el soporte de tu propia compañía discográfica, ¿cómo es ahora esa etapa de artista independiente?
Yo tuve la suerte a lo largo de mi carrera que siempre tuve no solo el respaldo sino la libertad para la creación de mi música. A pesar de que comencé muy joven siempre estuve rodeada de personas que entendieron mi necesidad creativa y tuve el control de lo que quería presentar al público. Ahora llevo tres discos de forma independiente y todo lo aprendido en mis primeros años lo puedo aplicar a este estilo de trabajo. Es fascinante porque te involucras desde el día cero hasta el final del ciclo de un disco. No solo participas en la composición, también me puedo involucrar en la grabación, masterización, distribución, en los conceptos para un video, luego la puesta en escena. La banda, las coreografías, las visuales. La independencia te da coraje, muchas ganas, te motivas de una forma diferente porque los presupuestos son limitados. Pero esto te obliga a ser más creativo y al final del día lo que más importa es una buena canción. De eso parte un buen disco, de tener un grupo de buenas canciones.

Celebrar 20 años de carrera activa no es fácil, pocos lo pueden decir…
Parece mucho, parece poco, es el resumen de mi vida y la música, mi guitarra, mis canciones. Es el tiempo recorrido, es el resumen de todo lo aprendido, de vivencias, de una forma de ver la vida. Llegar a ese punto ha sido mágico, muy especial. Es celebrar todo un repertorio, rendirle homenaje a esa primera canción que grabé a los 12 años, ha sido revisar todas esas canciones y darles arreglos nuevos. Muchas de mis amigas pueden tener diarios en los que han plasmado todas sus vivencias, yo puedo decir que mi vida la he narrado a través de mis canciones. Y estar frente a esas canciones ha sido un nuevo reto, porque ha sido la tarea de darles vida con arreglos modernos, se coquetea con el dock, se buscan nuevos sonidos y hoy puedo presentar unas canciones que no son solo historia para mí sino que me permite llegarle a un grupo de personas que quizás no las conocieron. Así que todo este proceso ha sido muy especial para mí.