Esta semana se presenta en tiendas digitales y en formato físico en España, México y Chile, Tajo Abierto, el nuevo álbum de Francisca Valenzuela. Su tercer disco de estudio es un trabajo en el que deja un poco de lado su inseparable piano para centrarse en un sonido más diverso y maduro, explorando una paleta sónica y lírica amplia y nueva.

Con la presencia de un cuarteto de cuerdas, programación electrónica, guitarras eléctricas y sintetizadores, el resultado es un álbum ecléctico, poderoso, etc. Francisca compuso y escribió los 11 temas del álbum (10 en español y uno en inglés) y trabajó codo a codo con los productores Dave Sitek (TV on the Radio, Yeah Yeah Yeahs), Jesse Rogg (Banks, Sam Sparrow), Vicente Sanfuentes (Matías Aguayo, Amigos Invisibles) y Aureo Baqueiro (Paulina Rubio, Alejandro Fernández). El álbum  fue grabado en Los Ángeles, California,  a excepción de "Cuequita del Corazon", que se grabó en las afueras de Santiago, Chile.

Desde Santiago conversamos con Francisca sobre su nuevo disco, su experiencia en Lollapalooza y el momento de la escena en la música chilena:

¿Cómo han sido estas semanas previas al lanzamiento de tu nuevo disco?
Muy intensas, emocionantes, días llenos de actividades, trabajando mucho, cerrando actividades, viajes a España, México… no hemos parado de trabajar.

Dejando un lado el aspecto artístico, estas involucrada de gran forma en el lanzamiento como productora y cabeza de tu propia discográfica…
Es un proceso también muy emocionante porque ves el trabajo finalizado de esas sesiones íntimas en casa con el piano y una computadora grabando esos primeros acordes y canciones. Hoy todo gira en torno a la logística de la gira, coordinando eventos, viajes y es el momento en el que los cabos se atan, todo hace parte de un proceso creativo y ejecutivo que he tenido la fortuna de tener gran participación desde el día uno, hasta estos días que lanzamos el disco. Aunque el trabajo aún no termina, siguen muchos compromisos y parte de promoción y dar a conocer el álbum.

Este año tuviste la oportunidad de participar en las ediciones de Lollapalooza en Chile, Brasil y Chicago… ¿cuáles fueron las diferencias, los elementos comunes de cada uno?
En Chicago tienes la oportunidad de vivir un festival muy familiar, con un ambiente extraordinario, con una gran convivencia, con un respeto por la música, el público… más allá de la logística, que es perfecta, estas participando en un evento muy lindo y especial. Con respecto a los demás festivales tradicionales en Estados Unidos, Lollapalooza sigue teniendo un entorno único.

En Chile se ha convertido en uno de los eventos más importantes de cada año, es relevante, ves muchas familias, sientes la cultura alrededor y poco a poco se posiciona como vital en la escena, como lo es Viña del Mar. Es un evento del cual se habla todo el año y el público y los músicos los esperamos con ansias.
Y en Brasil se siente el ambiente más de carnaval, de fiesta, con un público más joven. Es un evento para irse de fiesta, para pasarla bien y donde todo se combina para que se convierta en un auténtico carnaval. A diferencia de Chile si se vende licor, así que esto también ayuda a que el ambiente sea mucho más folclórico.

¿Qué significo para ti el tener la oportunidad de tocar en Chicago en la edición de este verano de Lollapalooza?
Es un festival grande, majestuoso, que se hace en el centro de la ciudad. Tiene un escenario imponente miras alrededor los edificios, el parque, una vista imponente que te inspira. Es una ciudad muy linda y desde que estas en el escenario sientes que estas en un lugar mágico. El festival es entretenido, juvenil, la audiencia te escucha con atención, respeto y disfruta de tu show. Hay una gran energía y esto simplemente te motiva a dar un gran show. Tuvimos un repertorio variado, con canciones en inglés, español, con temas nuevos y sentí que la recepción fue muy buena. Me emociono ver gente que conocía mis canciones, otras que escuchaban con atención y tuve la oportunidad de tocar a la una de la tarde, una buena hora, con gran onda y respeto por parte del público.

En los festivales te enfrentas no solo al público sino también al tiempo… todo es contrarreloj
Con el público no es un reto, es una experiencia que disfrutas. Pero es cierto, tienes un reloj marcando el tiempo que te queda. No te puedes pasar, la producción es estricta y debes ser solidario con el artista que sigue porque ellos también deben presentar su show. Es irte a la ‘guerra’, debes estar preparado para todo, para problemas técnicos, para que falle algo, pero también debes relajarte, disfrutar. Simplemente hay que estar un poco más atento a los detalles pero no por esto debes dejar de gozar la oportunidad de estar frente a tu público en un ambiente maravilloso que ofrece un festival.

Háblanos del video de la canción “Prenderemos Fuego Al Cielo”…
Lo grabamos en el desierto de Arizona (Estados Unidos), en una reserva de los indios navajos, rodeados de cañones imponentes, con un escenario impresionante. Fue un verdadero road trip con amigos, el equipo de producción que iniciamos en California. Fue un día entero de grabación, tratando de recrear la fantasía de una discoteca en medio del desierto. Fue un trabajo con mucho cariño, con poco presupuesto pero con gran amor y creo que esto se refleja en el video final.

Cómo ha sido este regreso a Estados Unidos…
Yo me crie en San Francisco, pase gran parte de mi infancia allí. Y ahora que tengo la oportunidad de regresar me permite disfrutar y vivir grandes experiencias, es encontrar esa parte de mi identidad y de mi pasado que me ha formado también como artista. Ahora como adulto lo ves y lo disfrutas de otra forma, tienes la oportunidad de reencontrarte con amigos, familia, etc. He tenido la gran fortuna de hacer una carrera en Chile, he recibido grandes oportunidades allí y por esto tengo la oportunidad de seguir viajando con mi música por el mundo y tener estos pasos esporádicos por San Francisco, Los Ángeles, es muy importante para mí.

Chile vive un momento muy especial en la música. ¿Cómo está la escena en este momento?
Es cierto, vivimos un gran momento. Hay un esfuerzo por avanzar, que se consolide ese circuito local y que se siga sosteniendo con el apoyo de empresas y marcas locales. Ahora hay más participación de la industria en general, se ven las ventas de discos, la sincronización en películas, canales de televisión, comerciales y se busca la ley que la radio tenga programación de artistas nacionales de al menos el 20 por ciento. Están pasando cosas y esto es interesante, porque hay más opciones y todos nos motivamos para trabajar en nuestra música.

Has tenido la oportunidad de girar en Estados Unidos en varios festivales y eventos…. ¿Qué has aprendido de toda esa experiencia que se pueda aplicar al movimiento musical en Chile?
Básicamente la organización, la logística la producción. Siempre podemos aprender y aplicar todos esos buenos ejemplos. Otro aspecto importante es que ves el apoyo de los gobiernos locales, de las ciudades que tienen a los eventos culturales como un vehículo de encuentro en las comunidades. El comportamiento del público también es importante, a veces no sabemos comportarnos en eventos masivos y se pierde un poco el respeto por el artista. También se debe trabajar en mejorar los precios porque a veces los shows en Chile y en general en Latinoamérica son muy altos por conciertos y festivales, mientras que en Estados Unidos, por ejemplo los precios son accesibles.