El pasado 14 de mayo de 2015 nos dejaba una auténtica leyenda del rock. Se iba por la noche, tranquilo, falleciendo a los 89 años de edad en su casa de Las Vegas. Y con él se marchó un pedazo de la historia del blues, y del rock. Nacido en Mississippi hace casi, casi 90 años, B.B. King no solo fue un gran músico, guitarrista, cantante, interprete y, como dicen los anglosajones, entretenedor. A lo largo de las décadas ha supuesto una influencia clave en algunos de los otros guitarristas que con el paso del tiempo, a su vez, han sido el libro en el que otros tantos han aprendido todo lo que saben sobre guitarra: Stevie Ray Vagan o Eric Clapton, por nombrar un par que seguro que te suenan. Pero también Jeff Beck, Joe Bonamassa o Jimmy Page.
 
A B.B. King - tirando de referencia fácil, todo hay que decirlo - se le llama el Rey del Blue (King of Blues…). Pero el apelativo se quedaba corto. Con Lucille y sus varias iteraciones entre las manos, King escribió varias páginas de la música moderna. Y siempre con una afabilidad, una elegancia y un actitud como de quien lo está simplemente pasando genuinamente bien sin plantearse lo más mínimo la posible trascendencia de sus acciones, que no es demasiado común en el negocio musical.
 
Su figura emana esa aura de los grandes artistas y genios de otra época. Cuando quienes construían una carrera y una influencia a base de talento y mucho, mucho esfuerzo (recordemos que el volumen de conciertos de B.B. King era de varios cientos incluso a edad avanzada) parecían asumir esa posición con facilidad pero al mismo tiempo un gran sentido de la responsabilidad: hacia los fans, hacia otros músicos, colaboradores y empleados.
 
B.B. King colaboró con músicos de toda índole, algunos más afines al blues (Clapton) y otros no tanto, al menos en apariencia, como nuestro gran Raimundo Amador. Y siempre encarnó esa máxima de que un gran talento no solo conlleva una gran responsabilidad, sino que solo tiene sentido desde el esfuerzo y la necesidad constante de aprender, de conocer.
 
Ya solo nos queda echarle de menos, arrepentirnos a aquellos que nunca tuvimos la ocasión de verle o la dejamos pasar por vete tú a saber qué motivos, y disfrutar de su gran legado musical, su vibrato excepcional, su gusto melódico y su voz repleta de alma. Y, por qué no, con algunas de las píldoras de sabiduría musical que nos ha dejado a lo largo de los años, y de las que os traemos unas cuantas.
 
Sobre aprender algo nuevo cada día (Telegraph.co.uk):
“No sé cómo explicar esto pero lo intentaré. Mucha gente cree lo que dicen otros, pero yo conozco mis limitaciones. Por ejemplo, en 2008 la revista Rolling Stone publicó un artículo de los 100 mejores guitarristas. Creo que me pusieron en el top 5 [fue el tercero, de hecho]. Pero no estoy de acuerdo. Mencionaban a Barney Kessel, George Benson, algunos más antiguos… ¡tío, yo no podría ni sujetarles la vela! Por eso sigo aprendiendo. Tengo un lema: si no aprendo algo nuevo cada día, es un día perdido. También pienso así porque ya me quedan menos…”
 
Sobre su longevidad (BluesAccess.com):
“Creo que una de las cosas que han contribuido a mi longevidad es que intento adaptarme al club, y no que el club se adapte a mí. Por ejemplo, lo que hago en The Blue Note (New York) no tiene por qué se lo mismo que hago en el club B.B. King en Beale Street. Y cuando voy al Blue Note de Osaka o Tokyo tampoco hago lo mismo que haría en el Blue Note aquí”.
 
Sobre sus manos (Esquire.com):
“Tengo mucho más cuidado con mis manos que con lo que como, y que con casi cualquier otra cosa, porque mis manos han sido mi vida. Me han ayudado a aprender. Me han llevado a lo largo del mundo. Así que estoy muy orgulloso de mis manos.”
 
Sobre guitarristas como Clapton, Stevie Ray y la influencia de B.B. King, Muddy Waters, Robert Johnson… (InterviewMagazine.com):
“Más vale tarde que nunca. Si ellos no hubieran hablado y contado quién les influyó, nadie se hubiera enterado de que la gente del rock n’ roll sí nos escuchaban. Claro, si gente como Muddy Waters hubieran tenido la exposición que las estrellas del rock, sí nos hubierais escuchado de todos modos.”
 
Sobre el blues (CBS News):
“Es bueno para mí cuando estoy mal. Y es bueno para mí cuando estoy bien”.
 
Sobre su ética de trabajo (Telegraph.co.uk):
“Parece que siempre he tenido que trabajar más duro que otros. Esas noches en que todo el mundo duerme, y tú estás sentado con la guitarra intentando tocar escalas. Siempre me he preguntado dónde estaba yo cuando se repartió el talento, como George Benson, Kenny Burrell, Eric Clapton… ¡hay tantos!”
 
Sobre Eddie Van Halen (Rolling Stone):
“Es un artista y un gran guitarrista. Eso es lo que es. Mira, la forma en que veo a los guitarristas hoy en días es que son como médicos. Tienes a tu médico general, pero luego tienes al cirujano de corazón. Y el cirujano para esto y lo otro. Él es uno de esos especialistas.”
 
Sobre el legado que le gustaría dejar y qué le gustaría que dijera la gente sobre él (Rolling Stone):
“¿Sobre mí? Que lo intenté. Me gustaría que lo pensaran, porque lo he hecho. No creo que se me deban poner encima grandes méritos, que si hice esto o hice aquello. A no ser que realmente hiciera algo. Creo que soy bastante corriente. Y me gustaría que la gente me viera así, como un simple tipo que lo intentó. Quería que la gente le quisiera porque él quería a otra gente. Y es un tipo corriente que ya no está entre nosotros.”