El de Joe Perry ha sido un año 2014 realmente atareado. No solo ha estado de gira con la que siempre será su banda, Aerosmith, por muchos discos que saquen, por mucho que se peleen e, incluso, se separen, como ya ha ocurrido más de una vez, y cada uno siga su propio camino temporalmente. Perry, además, ha grabado un EP navideño, ha hecho un buen puñado de apariciones aquí y allá, y, atención fan de la banda si se te había despistado este hito, ha lanzado su propia autobiografía, Rocks. Título que se encuentra entre los más vendidos según la revista Times, y que astutamente ha subtitulado el guitarrista My Life In and Out of Aerosmith.
 
A sus 64 años, Joe Perry afronta este año nuevo con otra gira programada para verano en el horizonte. Mientras llega el momento de lanzarse de nuevo a la carretera junto a sus compañeros de Aerosmith, es fácil imaginar a Joe tomándose un respiro rodeado de su familia, claro, pero también de sus muchas guitarras. Ésas que colecciona desde hace años y que el común de los guitarristas no entenderá cuándo narices tiene tiempo de tocarlas. Entre giras, es la respuesta. Creemos. Esperamos.
 
Entre ella está, claro, la Les Paul Sunburst del 59 que también pasó por las manos de Slash, y que Gibson recreó en 2013 para ponerlo al alcance de cualquier aficionado a las seis cuerdas como la Joe Perry 1959 Les Paul. Sin embargo, hace poco le preguntamos cuál era, para él, el Santo Grial de las guitarras. Ya sabéis, ésa que siempre le ha eludido y cuya consecución parece una tarea que jamás concluirá. ¿Su respuesta? Una Gibson Les Paul Goldtop de 1968, como la que tenía cuando grabó en 1973 el álbum debut de la banda, Aerosmith. Aquél disco que incluía temas tan míticos hoy en día como Dream On.
 
¿Qué tenía de mágico aquella guitarra, Joe?
 
“Aún sigo buscando una Goldtop del 68. La primera guitarra que compré fue una Goldtop del 68. Ahora es una Les Paul muy buscada, pero entonces solo pagué 300 ó 400 dólares por ella. Me encantaría tener esa guitarra de vuelta. Especialmente con el aspecto que tenía antes de que le arrancara todo el acabado en oro de encima. Tengo algunas Goldtop que se le parecen, pero ésa en particular es única. Hay rumores que dicen que, después de que dejaran de fabricar Les Pauls allá en el 60 ó 61, cuando luego volvieron a ponerlas en producción en el 68, en Gibson tenían un montón de partes guardadas. Si eso es cierto, muchas de esas piezas de madera simplemente estaban tiradas por ahí en la fábrica, y se usaron. Y las pastillas eran excepcionales.”
 
En cualquier caso, los recuerdos de Joe acerca de los detalles concretos de aquella guitarra están un poco brumosos hoy en día, varias décadas después y muchas, muchas guitarras más tarde. Lo que no hace sino añadir algo de mística a su Santo Grial personal…
 
“Creo que la primera Goldtop que tuve llevaba mini-humbuckers. Pero he visto fotos de aquella época en que aparezco tocando una con P-90s. Así que no estoy del todo seguro de cuál fue la primera que tuve. Intercambiaba unas guitarras por otras constantemente en aquella época. Los llamábamos “intercambios de medianoche”. Si alguien tenía una guitarra que me gustara en ese momento, simplemente se la cambiaba, por otra… y una bolsita de maría. Una noche tocamos con los New York Dolly, y recuerdo que cambié con Johnny Thunders una guitarra por un modelo TV con dos pastillas P-90. Me encantaba cómo sonaba, y yo tenía algo que él quería. Así que, simplemente, intercambiamos. Eso pasaba todo el tiempo”.
 
Tampoco recuerda exactamente Joe Perry si aquella Goldtop del 68, que puede que vendiera, o tal vez intercambiara, y que ahora añora, fuera específicamente la que usó para grabar Dream On, como le atribuye el folklore popular. Pero cree que así fue: “Imagino que fue ésa, sí. De algún modo, la mayoría de nuestras canciones más representativas las grabé tocando Les Pauls…”.
 
Actualmente, una de sus guitarras preferidas sobre el escenario es “la versión relic de mi Les Paul del 59 que ha realizado Gibson. Ya no saco la 59 real fuera de casa. De hecho, he puesto todas mis guitarras realmente valiosas en una cámara acorazada”.