G-1275 Custom (Double Neck)
Don Felder "Hotel California" EDS-1275
Ltd Ed Roy Orbison Signature 12-String Acoustic

Las hemos visto de todas las formas, colores y diseños: como media naranja en una SG de doble mástil que el gran Jimmy Page hizo famosa con Stairway to Heaven, o como la que Don Felder puso a pleno rendimiento en el clásico Hotel California; como acústica en brazos de artistas como Roy Orbison al servicio de temas como Oh, Pretty Woman, e incluso cordada al revés en aquel famoso clip que Jimi Hendrix rodara interpretando el bluesazo Hear My Train A-Comin'.

Son las guitarras de 12 cuerdas que, desde hace algo más de un siglo llegan, se van, vuelven y se marchan otra vez. Siempre dejando una impronta instantáneamente reconocible, pero, al mismo tiempo, sin dejar de vestir el traje de “gran desconocida” en el mundo de la guitarra. Y ya es hora de solucionar esto...

Don Felder (The Eagles)/ Crédito: Neil Zlozower

Un poco de historia

El origen de la guitarra de las guitarras de 12 cuerdas es un tanto difuso. Diferentes teorías lo sitúan en México, pero también en Europa y, concretamente, Italia. Ambas regiones tienen una larga tradición de guitarras de doble-cuerda (en seguida lo explicamos), como el tiple, la mandolina o, bien conocida en España, la bandurria. De alguna u otra forma, este concepto de fabricación de instrumentos saltó a Estados Unidos, donde se aplicó por primera vez a sobre guitarras a principios del siglo XX.

En un principio se trató de un instrumento de adscripción humilde, empleado principalmente por los primeros bluesmen y músicos de origen mexicano. Entre ellos estaba Huddie Leadbelly, probablemente más conocido para el gran público por quienes le han versioneado (desde Nirvana con aquel Where did you sleep last night del MTV Unplugged a Tom Petty, The White Stripes, Mark Lanegan o Nick Cave, entre muchos otros) que por su propia trayectoria. Leadbelly era fiel a su 12 cuerdas acústica, y, tras su desaparición a mitad de siglo, el instrumento parecía diluirse en el olvido.

Afortunadamente, otros grandes nombres como Peter Seeger insistieron en las cualidades de las 12 cuerdas, y, finalmente, lo popularizaron hasta que cayeron en los 60 y 70 en las manos de guitarristas como los mencionados al principio (Page, Hendrix, Felder) y el mundo volvió a descubrir ese timbre tan particular que hoy en día está al alcance de todos.

Roy Orbison


Un mástil súper-poblado
Es, seguramente, la primera impresión de los ajenos a una guitarra de 12 cuerdas... demasiado alambre en ese diapasón, ¿no? ¿Cómo demonios se toca? En realidad, el misterio no es tal: una guitarra de doce cuerdas tiene, simplemente, dos cuerdas (casi) iguales donde una tradicional tiene solo una. La diferencia que apunta ese paréntesis radica en que estas cuerdas agrupadas en parejas se afinan de una forma particular: normalmente, cada una de las tres parejas de cuerdas graves están afinadas con una octava de diferencia -y, por tanto, son de calibres distintos  -, mientras que las tres parejas de cuerdas agudas son, éstas sí, iguales entre sí. Es decir, unísonas. Además, las seis cuerdas graves se agrupan de manera que, de arriba a abajo, el rasgueo encuentra primero en cada pareja las cuerdas afinadas más altas, y después las graves.

Dicho de otro modo, y siguiendo una afinación tradicional en Mi (E), las cuerdas graves serían seis (dos parejas de tres), afinadas en Mi (E), La (A) y Re (D), solo que con una octava de diferencia entre cada doble cuerda. Mientras que las cuerdas agudas serían seis, también, afinadas en Sol (G), Si (B) y Mi (E), pero en la misma octava. El resultado es ese timbre especial que ofrecen las guitarras de doce cuerdas, caracterizado por una dimensionalidad de la que carecen las tradicionales de seis, con una resonancia acampanada y un buen nivel de volumen. Todo ello debido, precisamente, a las combinaciones de dobles cuerdas sonando al mismo tiempo en su tono y su segundo armónico (la octava) y al unisono.



En cuanto al cómo se tocan, la respuesta también es sencilla: igual. Cada pareja de cuerdas se pisa a la vez como si se tratara de una sola. La técnica simplemente exige algo más de atención (la distancia entre cuerdas es menor de la habitual en instrumentos de seis cuerdas) y adecuación a un diapasón que puede ser más grueso o una pala más voluminosa. Decir que recursos habituales como los bendings son difíciles de ejecutar en una 12 cuerdas también nos indica por qué suelen ser instrumentos principalmente acústicos y enfocados a un trabajo rítmico. Aunque artistas como Jimmy Page o Hendrix nos dejarían fácilmente por mentirosos...

Ya sean eléctricas o acústicas, las guitarras de 12 cuerdas son uno de esos instrumentos que todos los guitarristas deberíamos catar al menos una vez en la vida. Como ves, no tienen ningún misterio, aunque sí una sonoridad tan particular como, mucho cuidado, adictiva.