Si uno bucea en la ya larga lista de reportajes y artículos que conforman esta página de Gibson, encontrará unos cuantos dedicados al tono y todos esos elementos, esas partes de una guitarra que influyen en cuál es su timbre. La madera, las pastillas, el acople del mástil o la composición de su diapasón son, en general, las que primero le vienen a cualquiera a la cabeza. Si embargo, la cejuela es otra de esas partes que, pese a ser muy importante para varias cosas, uno no siempre parece prestarle la atención suficiente.
 
Porque la cejuela no es solo el lugar por donde las cuerdas pasan para llegar al clavijero. O, mejor dicho, es exactamente esa parte. Y por eso precisamente es tan relevante. Junto con las silletas del puente, es el otro apoyo fundamental de la cuerda en la guitarra: el otro punto de fricción, y el que marca con qué ángulo y tensión contactan el diapasón y las clavijas de afinación. Además, es también el otro gran transmisor de vibración - y por tanto, sonido - a las partes sólidas y resonadoras de la guitarra (mástil y cuerpo).
 
La cejuela es pues uno de los pilares en que se puede medir la calidad de un instrumento. Ya se trate de guitarras acústicas o eléctricas (en éstas, según opiniones, la cejuela es menos determinante, aunque sus funciones mecánicas siguen siendo igual de vitales), una buena guitarra deberá tener una buena cejuela. Y en esto de la calidad, el material con que se intenta lograr es, sin duda, una de las cuestiones esenciales. A lo largo de los años, diferentes tipos de material se han empleado para producir las cejuelas de las guitarras Gibson. Así que, para que sepas en qué terreno te mueves, aquí va una lista de los más habituales cuando de nuestras guitarras se trata, y qué esperar de ellos.
 
Hueso
La madre de todos los materiales. El que todos quieren en sus guitarras… aunque no siempre sea necesariamente la mejor opción. El deseo nace, en este caso, de la tradición: durante décadas, el material habitual para construir una cejuela era el hueso (proveniente de la ganadería). Muchos guitarristas y luthiers siguen apostando por él, porque ofrece un timbre equilibrado. Aunque debes saber que existe el hueso blanqueado y sin blanquear: éste último parece que retiene mejor propiedades “lubricantes” con las cuerdas (vamos, que ofrece menos fricción) y se presta mejor acabados brillantes.  Las diferencias, en cualquier caso, deberían ser mínimas. Se trata de una opción con la que es difícil fallar… ¡si no eres vegano!
 
Plástico de alta calidad
Las alternativas al hueso, no siempre fácilmente disponible o costeable, han estado siempre sobre la mesa. Y el plástico es por derecho propio una de ellas. Hablamos, claro, de plásticos de alta calidad como el TUSQ o el Corian, ampliamente usados en la industria musical. Las Gibson Les Paul de 2013 montaban cejuelas de Corian, por ejemplo, y no es raro ver usados en combinación elementos de TUSQ con hueso.
 
Grafito
Popular desde la década de los 80, antes se distinguía a simple vista porque siempre vestía de negro. Hoy en día, hay cejuelas de grafito blanqueadas. Su principal ventaja está, en principio, en una menor fricción. Por lo que se emplea con frecuencia en guitarras a las que se les presupone un trabajo con la palanca de vibrato intenso.
 
Metal
También muy populares durante los 80, las cejuelas de metal suelen construirse con latón. Su durabilidad está fuera de toda duda, ya que son las más resistentes, aunque añaden algo de peso a la guitarra. Su principal característica es que aumentan la resonancia de las cuerdas tocadas al aire, aunque, según oídos, a costa de generar unos agudos más estridentes. Probablemente por eso son más populares en géneros en los que la ganancia – kilos de ganancia - hace que estos matices resulten menos discernibles.
 
También son comunes emparejadas con puentes de tipo Floyd Rose. En algunas Gibson que montan este tipo de puente, encontrarás cejuelas con sistema de cierre de metal.
 
Zero Fret Adjustable Nut
Es la última innovación de Gibson y una de las características más interesantes de la nueva línea de guitarras 2015. De latón criogenizado, el Zero Fret Adjustable Nut se compone de dos partes diferenciadas: la cejuela en sí misma, y un traste cero sobre el que reposan las cuerdas para aumentar el sustraen. A las características del material y el propio diseño con traste cero (más sustain, más brillo, tono más equilibrado entre cuerdas al aire y pulsadas), hay que añadir que es una cejuela ajustable en altura. Y que, además, la combinación con las nuevas técnicas del programa de ajuste PLEK, que permite usar trastes más pequeños, permite lograr una acción real y usable más baja.
 
Ébano
Especialmente indicado en guitarras acústicas. Y más especialmente todavía cuando éstas se basan en alguna combinación de caoba y palorrosa, porque no hace sin contribuir a los tonos más cálidos de este tipo de instrumentos. Puede que se desgaste más rápido que el hueso o plásticos como el TUSQ o el Corian, pero, eso sí, a clase no le gana nadie. Especialmente junto a un diapasón también de ébano…
 
Marfil
Proveniente de animales muertos de forma natural – lo que se denomina marfil fósil -, el marfil es un material interesante para construir cejuelas de repuesto. El problema es estar seguro de que proviene de fuente legal y legítima, y no de la caza furtiva. Es por esto que Gibson no utiliza ni recomienda el uso del marfil en la construcción de guitarras. ¡Hay otros grandes materiales que usar!