Esto de los videoclips musicales, por suerte o por desgracia, no es como lo de San Martín y los gorrinos: no a todas las bandas les llega el momento de ponerse frente a la cámara para realizar esa pieza promocional devenida, a veces, en arte que puso tan de moda la cadena de televisión MTV cuando, jamás nos cansaremos de repetirlo, sí programaba música en su parrilla. La industria musical no es exactamente lo que era, y el dinero a invertir en la grabación de un videoclip para un grupo no suele ser demasiado, si es que llega a algo. Demonios, si cada vez es más común que un sello te pida que autofinancies tu propia grabación, de dónde va a salir el dinero para una pieza de vídeo. Al menos hasta que revientas las listas de ventas, claro…
 
Pero para el común de las formaciones, grabar un videoclip, sobre el papel de la actualidad, es algo bastante ajeno. Por suerte, y no sabemos si sin desgracia, hoy en día existen múltiples herramientas que permiten a casi cualquier con algo de talento o tesón liarse la manta del DIY (Do it yourself, hazlo tú mismo en inglés) a la cabeza y hacerse su propio clip. O el de sus colegas en esa banda de la que no se pierde un concierto o que le han engañado para hacer de hombre orquesta audiovisual a cambio de unas birras acompañadas de algunas tapitas en el bar de siempre.
 
Las videocámaras y las herramientas de edición de vídeo y audio son tan accesibles hoy en día que, poniéndonos serios, si un grupo no tiene su propio videoclip ya no puede poner la excusa de la financiación. Solo hay que echarle ganas, y no tener miedo de que, tampoco vamos a engañarnos, el resultado final no sea precisamente el de una producción de altos vuelos. Y teniendo en cuenta el potencial de una buena canción con un buen vídeo, aunque sea cien por cien DIY, la aventura puede merecer mucho la pena.
 
Os dejamos unos consejos para sobrevivir a la grabación de tu propio videoclip…
 
Lo primero es… el concepto
Parafraseando, más o menos, a aquel gran pensador del cine español, lo primero que debéis tener claro como formación es qué queréis mostrar con vuestro videoclip. ¿Se trata de una actuación en directo o falso directo? ¿Una narración de ficción relacionada con el tema de la canción? ¿Algo sencillo o complejo? Piensa bien en qué quieres hacer con tu música y tu cámara, redacta un guion y déjalo todo bien atado antes de ponerte a grabar. El concepto te marcará también si necesitas actores, varias localizaciones para rodar, atrezo, etc. Y cuando empiece la producción, respeta las decisiones que ya están tomadas.
 
La cámara
Para grabar, claro, necesitas una cámara. Hoy en día se pueden hacer maravillas hasta con un Smartphone, así que tampoco te vuelvas loco intentando comprar, alquilar o engañar a alguien para que te preste un bicharraco que no vas a saber utilizar. Y, oye, si sabes, pues adelante. Simplemente, elige la cámara adecuada a tus necesidades y habilidades.
 
Elige tus herramientas
Además de la cámara en sí, necesitarás un software de edición. Los tienes desde gratuitos, incluso para dispositivos móviles, como de pago y profesionales (es decir, de “mucho pago”). Como con la cámara, elige de acuerdo a tus necesidades y capacidades. Si es tu primera pieza audiovisual, seguramente es mejor que te decantes por algo sencillo y te concentres en hacer una edición básica bien hecha. Más que intentar florituras que pueden no quedar bien y en las que se notará demasiado tu condición de amateur. Aquí, como en la música, muchas veces la máxima de “menos es más” también aplica.
 
Tu colega “de producción”
Aunque DIY (hazlo tú solo) se ha convertido ya en todo un paradigma, no está demás que cuentes con ayuda. Engaña a un colega a cambio de invitarle a algún concierto (no tuyo, que a esos ya va cuando no se hace el remolón) o una cena, y que te eche un cable con las tareas básicas de producción. Si vais a grabar en vuestro local de ensayo seguramente no necesites demasiada logística. Pero si hay localizaciones, actores, desplazamientos, alquiler de una sala o lo que sea, tener a alguien que pueda ayudarte a hacer llamadas y llevar todo controlado te ahorrará muchos dolores de cabeza.
 
La grabación
Ten en cuenta unas cuantas cosas cuando empieces a grabar: no mover la cámara como si no hubiera mañana o estuvieras volviendo a los 80, borrar de tu cabeza el zoom como recurso (acerca la cámara si necesitas acercar la cámara…), elegir el encuadre adecuado y, muy especialmente, tener cuidado con la luz: ya sabes, si grabas a contraluz es probable que todo tu material no valga para nada. También es importante que cada día de grabación, si es que la producción ocupa varias jornadas, descargues el material grabado y lo clasifiques. En montaje agradecerás haber sido ordenado.
 
Frecuencias de muestreo
¿Cómo? No te preocupes, no vamos a ponernos demasiado técnicos. Simplemente ten en cuenta que normalmente, en terreno audiovisual, el material de audio debería estar a una frecuencia de muestreo de 48Hz, no los habituales 44.1Hz de calidad CD. Para que lo tengas en cuenta.
 
¡A editar!
Lo primero que tienes que hacer una ver terminada la grabación es revisar el material y clasificarlo. Tanto por jornadas y localizaciones como por las secuencias en que quieres usarlo. Y, ya de paso, ir descartando (que no tirando a la papelera) el que de entrada veas que no te sirve. Sé creativo con el montaje pero conciso. No abuses de las transiciones (fundidos y demás) y elige bien los cortes entre planos. Y, por mucho que te pueda la tentación, no te pases con los efectos si no los tienes controlados. Afortunadamente, hoy en día puedes encontrar suficientes tutoriales online como para, si eres mañoso, poder hacer un trabajo más que digno.
 
Redes sociales
Una vez terminado el trabajo, no te olvides de darlo a conocer al mundo. Súbelo a tus redes sociales y canal de Youtube, muévelo entre conocidos, usa Twitter, Facebook e Instagram… y ve pensando en el siguiente videoclip que grabarás.