Por mucho que durante años nuestros padres o familiares nos hayan insistido en que eso que escuchábamos a todo volumen en nuestra habitación no era “más que ruido”, nosotros tenemos bien claro que algunos adultos están menos preparados que otros para asimilar los cambios generacionales, y que no entender un tipo de música no lo convierte automáticamente en ruido (nota mental: recordar esto cuando nuestros hijos empiecen a poner su música favorita...). El ruido, y esto lo hemos aprendido bien pronto al empezar con la guitarra, es otra cosa. O muchas, en realidad.

Tipos de ruido hay muchos, normalmente relacionados con la fuente de ese sonido desagradable e insufrible que está convirtiendo nuestro tono en un infierno en vida cada vez que enchufamos la guitarra... Lo que no es tan fácil es tener claro, precisamente, cuál es esa fuente. Todos nos hemos enfrentado alguna vez a un rig, construido con mucho mimo y entusiasmo poco a poco - ahorrando para un ampli, comprando y vendiendo pedales, cambiando guitarras -, y que, llegado el momento clave, produce un ruido completamente incompatible con una actuación en directo, una grabación, un ensayo...

Lo cierto es que en un sistema tan complejo y con tantas variables como puede ser una señal de guitarra, en la que entran en juego muchos y variados componentes electrónicos, no es de extrañar que surjan ruidos inesperados. ¡Demonios, algunos, como la distorsión, se han convertido en algo sin lo que no podemos vivir los roqueros! Otros, sin embargo, no son nada musicales. Pero antes que desesperarte, mantén la calma y sigue nuestros consejos para sobrevivir a un rig ruidoso:

Identificar el problema
Primer paso y muy importante. Si nunca has tenido problemas con tu equipo y, de repente, al llegar a la prueba de sonido de tu próximo concierto, lo que sale por tus altavoces es pura chicharra, no te líes a tocar cosas al azar. Cuando aparece un ruido que nunca ha estado ahí antes, lo más importante es buscar su origen con calma y la cabeza fría. Esto implica aislar el problema, y para lograrlo tendrás que ser muy sistemático probando cada elemento de tu equipo.

Primer paso: obvia tu pedalera y conéctate directamente al ampli. Ya sabes, guitarra, cable, ampli. Si el ruido sigue estando ahí, ya habrás eliminado una gran variable (gargantuesca, en según qué casos, dependiendo del tamaño de la pedalera), y habrás ganado un tiempo valioso. Lo mismo si desaparece, en el fondo: aunque testear una pedalera en busca de ruidos puede ser tedioso, lo cierto es que ya tendrás claro que tus elementos indispensables (guitarra y ampli) están bien. A unas malas, siempre podrías dar un concierto o ensayar a pelo...

En cualquier caso, si el ruido no hubiera desaparecido, continua probando con otro cable, tu guitarra en otro ampli, etc. Repetimos: sé sistemático hasta que des con el elemento que está causando el problema antes de intentar ninguna solución.

Cuestión de pastillas: hum
Ten en cuenta, no obstante, que si tu guitarra está equipada con single coils, casi con toda probabilidad tendrás algo de ruido “de serie”. Se trata del hum eléctrico, relacionado con la frecuencia de la red eléctrica, y del que una auténtica single coil no puede librarse. Para muchos, incluso, es algo que debe estar ahí si uno toca con pastillas simples: es parte del juego y del sonido.

La solución para el hum se inventó aquí, hace tiempo, y se llama humbucker. La función inicial de estas pastillas era, precisamente, la de acabar con el hum. Así que puedes empezar por ahí si tu equipo sufre demasiado de hum eléctrico. No es algo que podrás hacer fácilmente antes de un bolo, pero que tu guitarra zumbe es seguramente algo que tienes ya bien aprendido de antes.

Si te gusta el sonido de tus pastillas tal cual y el cambio es inconcebible, pero te gustaría librarte del hum, hay otras opciones: apantallar tu guitarra (normalmente con algún tipo de cinta de cobre con la que se recubren las cavidades internas donde se aloja la electrónica) o tirar de puerta de ruido. Esto es, un pedal o unidad en formato rack que muteará tu señal si ésta no llega a un nivel de volumen determinado. Lo que tendrás que hacer es setearla de forma que el hum quede apagado cuando no estés tocando, y ajustar sus controles para que, cuando apague el sonido, no lo haga de forma brusca y resulte natural al oído: hay pocas cosas más odiosas y antinaturales que una puerta de ruido dando portazos.

Cables díscolos
Los cables son otra fuente común de ruidos, que pueden aparecer por diferentes razones. Las principales son dos: desgaste o rotura, e interferencias. Para lo primero no hay soluciones mágicas, más allá de comprar cables de calidad, y cuidarlos un poco. Al ser el elemento más flexible y sometido a torsiones de todo tu equipo, es también el más proclive a romperse, normalmente porque salta una soldadura en alguno de los jacks.

Si has comprobado que la fuente de ruido es tu cable, abre los capuchones de los jacks y comprueba que los puntos de soldadura están bien. También que no haya cortes sospechosos en toda la longitud del cable. Ésto último es más complicado de solventar rápidamente, pero lo primero, si tienes un soldador a mano, se puede solucionar en, básicamente, lo que tarda éste en calentarse. Si todo está bien, tal vez se trate de que el cable está contaminándose con interferencias eléctricas: comprueba que no está demasiado cerca de cables de corriente (los del ampli, de la fuente de alimentación de la pedalera, de equipo de escenario, etc.). Y si tiene que cruzar alguno, asegúrate que lo hace en un ángulo de 90º, ya que esto las minimiza.

Si todo está en su sitio, pero el cable sigue siendo ruidoso, es muy probable que su aislamiento no sea el adecuado. La solución: cambia de cable, e invierte unos dineros en uno fiable.

Pedales rebeldes
¡Ah, la pesadilla de todo aficionado a los pedales...! ¡Que la fuente de ruido sea la pedalera! Esto puede resolverse fácilmente, sin son pocos, o convertirse en un infierno, si te gustan los rigs complejos, repletos de efectos. Lo primero que deberías comprobar, en cualquier caso, es que todos los cables entre pedales están bien insertados en su jack. No te imaginas la de veces que algo raro pasaba en nuestro equipo, y después de darle muchas vueltas resultó ser un cable patch a medio insertar...

Si no se trataba de esto, comienza un tarea tediosa dividida en dos partes: comprobar primero que el problema no está en uno de los muchos cables que seguramente pueblan tu pedalera (ver apartado anterior, multiplicando por varias cifras el hastío al que nos enfrentamos), y, si todo está bien, buscar al pedal culpable del ruido intruso.

Lo cierto es que hoy en día es raro que un pedal introduzca ruido en una señal. La única excepción serían los basados en transistores de germanio, por la idiosincrasia de éste, y algunos diseños vintage absolutamente respetuosos con los pedales que imitan. Los auténticamente vintage también pueden ser proclives a introducir ruidos, así como los pedales de overdrive o distorsión si nos ponemos a añadir kilos y kilos de ganancia con ellos (pero ésa es la naturaleza de la bestia...). En cualquier caso, también puede tratarse de que algo esté fallando en un pedal concreto, o de que la fuente de alimentación esté haciendo lo propio. Por ello, una vez localizado el posible culpable, pruébalo en solitario, con pila y con alimentación eléctrica, para poder barajar todas las posibilidades.

Y, de nuevo, si no hay nada estropeado y simplemente te toca lidiar con un pedal que, de por sí, añade ruido, siempre puedes barajar la opción de una puerta de ruido en tu señal. ¡Para eso existen!

Válvulas y altavoces
El último estadio para localizar y subsanar ruido es, tal vez, el más delicado y menos afrontable en situaciones de urgencia. Por un lado, está el amplificador, que bien puede ser el culpable, normalmente, porque alguna de sus válvulas esté fallando. En el fondo, esto es fácil de arreglar: asegúrate de tener siempre un juego de repuesto a mano, y cámbialas. Si el ruido desaparece, ya sabes dónde estaba el problema.

Pero... ¿qué pasa si no se trata de las válvulas? Lo ideal sería probar ese mismo ampli con un altavoz diferente, para descartar que no sea éste el que esté fallando (aunque normalmente los ruidos derivados de un ampli rajado o dañado son fácilmente identificables). Si no lo es, y hay algo mal en tu ampli, la única solución es tirar de backup para tu concierto y buscar un buen técnico al día siguiente. Así es la vida.

Si la cosa está en el altavoz, pues dos tantos de lo mismo: intentar tocar con otro esa noche (los locales suelen tener pantallas en reserva, por si las moscas), y busca alguien que pueda repararlo o compra, directamente, un sustituto. En general, los altavoces son fáciles de cambiar.

Eso sí, la mejor solución para un rig ruidoso pasa por asegurarte, antes de llegar a la sala de concierto, de que todo en tu equipo está bien. Por eso es bueno ensayar en las condiciones más parecidas a las del directo, a volúmenes similares, y con el mismo equipo. ¡Toma nota!