Me vais a permitir el atrevimiento, pero creo que podría asegurar sin demasiado miedo a equivocarme que no he conocido un solo guitarrista aficionado, aunque solo sea un poco, al blues al que no le guste el slide. Raro es, en general, que cualquier amante del buen rock no tenga al menos cierto cariño por el sonido que este pequeño artilugio guitarrero puede extraer de unas seis cuerdas. Pero cuando uno es, además, practicante (amante, practicante... ya no sé de qué estoy hablando...), y se tiene un mínimo de pasión por el asunto bluesero y sus diversas ramificaciones, lo del slide puede llegar a convertirse directamente en obsesión.

Es cierto que un slide es capaz de hacer sonar una guitarra de una forma tan particular, tan cercana al acto eminentemente humano de cantar, que lo extraño sería que alguien odiara, no soportara o le dejara indiferente lo que un buen guitarrista con uno de estos tubitos en la mano puede lograr. Pero también lo es que la técnica de slide no es algo sencillo de dominar (¡en absoluto!), y es fácil que cualquier principiante deseoso de adentrarse en ella puede sentirse intimidado o abrumado.

Curiosamente, uno de los puntos a los que más atención habría que prestar cuando se trata de tocar con slide es el slide en sí mismo. Muchos guitarristas luchan y debaten sobre afinaciones, acción de la guitarra, pastillas y tono, pero no siempre se repara en si se ha elegido el slide más adecuado o no. Vamos a intentar dar unas cuantas pistas para no fallar en este terreno, y que todo el esfuerzo que hay que imprimir para dominar una de las técnicas de guitarra más hermosas pueda exprimirse al máximo.

La medida correcta

El primer gran error es creer que cualquier tubo vale. La culpa la tienen, en el fondo, gigantes de la guitarra como Duane Allman, un genio de la técnica slide que logró tal estatus usando un bote vacío de Coricidin (un medicamento) como slide. Estos botes, además, llegaron a popularizarse considerablemente entre muchos guitarristas de rock y blues. Lo cierto es que, para la mayoría de los mortales (probablemente también para Duane, pero él estaba un paso por delante de los demás...) un slide de ese tipo es demasiado grande. Y ésta es una de las claves...

El slide ideal debería quedarte ajustado al dedo en el que lo vayas a usar. La razón es sencilla: de esta forma, tendrás todos los demás dedos libres para completar la técnica con arpegios, acordes, punteados, etc. Un slide demasiado grande obliga a prestar demasiada atención a mantenerlo en el sitio, normalmente teniendo que dedicar otro dedo extra, al menos, a esta tarea.

El problema es que la mayoría de slides que encontrarás en las tiendas suelen ser de por sí demasiado grandes. Es decir, sí, que la mayoría de los que podrás comprar perjudicarán tu técnica, más que ayudarte a mejorarla. Pero solo hay que ver a leyendas como el recientemente desaparecido Johnny Winter para ver cuánto puede ganarse y ejecutarse con un slide de la talla adecuada a nuestro dedo: fíjate en el siguiente vídeo (aunque no es la mejor grabación del mundo en cuanto a sonido se refiere, precisamente) para ver a Winters en acción, saltando fluidamente del slide puro a técnicas combinadas con punteos. ¡Una maravilla!

 

 

Los materiales: metal, cristal y cerámica
El otro gran foco de atención, una vez encontrada nuestra talla, es el material del que está hecho el slide. Porque, sí, amigo, nos encontramos ante otra de esas cuestiones en las que el “de qué está hecho” influye considerablemente en el “cómo va a sonar”.

Los principales materiales usados en la fabricación de slides son los tres mencionados ahí arriba, metal, cristal y cerámica. En cuanto al primero, lo más común es acero, y es el material más chillón y escandaloso, por decirlo de alguna manera, de todos. Chillón y escandaloso en el mejor sentido de las palabras, por supuesto. De hecho, un slide de acero sobre cuerdas de acero (de una resonadora, por ejemplo) es la receta instantánea para ese tono de blues salvaje añejo que todos amamos. Aunque “blues” no es el único apellido de un slide de acero, ya que se usan y han usado profusamente también en rock e incluso jazz.

El acero es brillante y cortante, aunque no es el único metal empleando en slides. El bronce es también muy popular, y, por lo general, es más oscuro (o cálido) que el acero y también facilita algo más de volumen. Más allá de eso, con el bronce entra en juego otra consideración, y es que es un metal más pesado, con lo que los slides hechos con él tienen a ser más pesados y voluminosos. Esto tiene algunas ventajas – el slide se mueve con más facilidad sobre las cuerdas y hace falta ejercer menos presión sobre ellas para sacar buenos sonidos -, pero también desventajas. Para algunos guitarristas, por ejemplo, el mayor peso exigirá algo más de esfuerzo para mantener el slide estable y en su sitio.

Cabe mencionar, también, que muchos guitarristas de slide que los usan metálicos acostumbran a llevarlos en sus bolsillos, mezclados con monedas, llaves, mecheros... De esta forma, su superficie quedará marcada y rayada, algo que, explican estos guitarristas, ayuda a imprimir carácter al slide cuando se toca con él. Hay quien, incluso, lo deja a la intemperie...

Cristal es el otro material más popular. En parte por su ligereza y porque parece más fácil encontrarlos en mil y un formatos distintos con este material: largos o cortos, gruesos o delgados, con forma de bote de Coridicin (ya hemos dicho que se puso muy de moda, y es una que va y viene...) o, directamente, con forma de cuello de botella (como se hacían los primeros slide entre los bluesmen del Delta del Mississippi, cortando una botella). Al ser más ligeros, los slide de cristal también resultan, en principio, más fáciles de manejar, aunque no hay que descartar que, en general, exigirán algo más de presión sobre las cuerdas.

Pero el cristal también por su sonido, claro. Más cálido y suave que el metal, el cristal se usa frecuentemente cuando se busca un tono de slide más dulce, incluso con sonidos distorsionados (Duane Allman, de nuevo, o Derek Trucks son la prueba). Y es también muy habitual su uso con guitarras acústicas.

Finalmente, los slide de cerámica se dejan ver también más o menos a menudo. Comparten muchas de sus características con los de cristal, aunque ofreciendo más masa al guitarrista que busca un slide más contundente. Joe Perry es usuario incondicional de slides de cerámica, con lo que puedes rastrear su sonido en los discos de Aerosmith. Por otro lado, la cerámica permite a fabricantes imaginativos, al tener que ser cocidos en un horno, el jugar con pequeños condimentos en el material para lograr slides híbridos, o diferentes superficies para lograr ataques diferentes en el mismo slide.

En cualquier caso, y resumiendo, no te lances de cabeza a por el primer slide que te pongan sobre el mostrador si estás pensando en iniciarte en los misterios de esta técnica guitarrera. A ser posible, pide que te dejen probártelos, para buscar tu talla. Y no dejes de catar los diferentes materiales disponibles, ya que puedes llevarte más de una sorpresa donde menos te lo esperas. Aunque, claro, ¿cuándo ha sido de alguna otra forma el mundo de la guitarra...?