Una de las cuestiones que solemos discutir por aquí en nuestros momentos más foreros (ya sabes, de foro de debate) cuando nos vamos de after-work (o de cañejas, como se ha dicho siempre) o en esas pausas del trabajo en las que nos da por hablar de aquello que nos pasa por la cabeza (N.d.R.: guitarras, mayormente) y la cosa se alarga más de la cuenta al calor de las diferentes opiniones; una de ella, digo, es cómo habrían vivido la experiencia de tocar la guitarra en pleno siglo XXI muchos de esos artistas que nos han marcado como músicos y aficionados a la música.
 
¿Seguiría Jimi Hendrix tocando amplis de válvulas, o estaría abrazando nuevas tecnologías quizás más dadas a la experimentación? ¿Usaría Eric Clapton in-ears en lugar pantallas 4x12 a ese volumen que, según ha confesado él – y otros muchos –, ha terminado por afectar seriamente a sus oídos? ¿Se habría dedicado cualquiera de ellos con tanto tesón a la guitarra si hubieran tenido a mano todas las distracciones que tienen hoy en día los chavales? Ésta, concretamente, es una de las preguntas que suele levantar debates más encendidos, entre quienes defienden el talento puro y quienes no escatiman en reconocer que si al talento unes horas y horas de práctica, especialmente cuando no tienes nada más que hacer, el resultado solo puede ser espectacular.
 
Resultados de una discusión que jamás se resolverá aparte, lo cierto es que la juventud de este arranque de siglo tiene muchas más opciones de ocio de las que tuvieron los Clapton, Page o Townshend del rock clásico. Estos, ellos mismos lo han dicho en ocasiones, realmente solo encontraban refugio en la guitarra porque no había mucho más a su alcance. Pero aunque una joven posible futura estrella de las seis cuerdas en 2015 se vea tentado por – quizás, tal vez – demasiadas distracciones, también es cierto que vivimos en una época guitarrera realmente excitante. En lo tecnológico, claro, pero también en cuanto a los recursos que cualquier estudiante tiene al alcance hoy mismo. Ahora. Muchas veces, simplemente, a un clic de distancia. Estos son algunos de los grandes recursos que Internet tienen que ofrecer al practicante serio de guitarra:
 
Tablaturas y partituras:
Hubo una época, aquella de la que venimos hablando, vaya, en que los libros de partituras resultaban carísimos. Y eso si los había, porque lo normal no era, precisamente, que se hicieran transcripciones de blues, jazz de última hornada o, mucho menos, el rock de melenudos que hacían ruido con sus guitarras. El jovenzuelo que quería aprenderse un tema de su grupo de referencia, debía pinchar su disco o rebobinar su cinta una y otra vez para escuchar en bucle el riff de turno, y aprender a tocarlo de oído.
 
Esto, en el fondo, no era malo, y tiene efectos realmente interesantes en cualquiera que quiera dedicarse a la música (básicamente, desarrollar el oído como quien se machaca en el gimnasio como si no hubiera mañana). Pero estamos seguros de que aquellos jóvenes que, muchos, crecieron en grandes guitarristas hubieran agradecido poder entrar en, por ejemplo, Ultimate-Guitar.com y buscar entre sus casi un millón de tablaturas y partituras gratuitas. O en 911tabs.com. Sí, muchas están realizadas por aficionados con poco oído, y otras no son necesariamente precisas o completas. Pero cuando menos sirven de estupendo punto de partida para poner a trabajar nuestro oído con alguna pista en el bolsillo.
 
Más refinado, en cualquier caso, es un sistema como Guitar Pro. Se trata de un programa que ha de instalarse en el ordenador, y que permite reproducir partituras en tiempo real a partir de una biblioteca de sonidos. Existen unas cuantas alternativas, pero Guitar Pro parece haberse erigido casi en el estándar de este tipo de partitura 2.0. Sus tablaturas son multi-pista, de forma que puedes mutear el instrumento que no te interese escuchar (para fijarte solo en tu parte, o usarla de backing track), y tiene opciones para añadir metrónomo, cambiar tempo, transponer, reproducir en otra tonalidad, o incluso hacerlo en bucles aumentando progresivamente la velocidad. Se trata de una herramienta potentísima para aprender a tocar temas conocidos, y el volumen de partituras disponibles gratuitamente en la red, realizadas por usuarios, es enorme. Solo hay que buscar en Google “guitar pro tab”. O darte de alta en el servicio de Guitar Pro MySongBook.com y comprar tablaturas oficiales.
 
Backing Tracks...
Otra de las grandes cosas que ha puesto Internet a disposición de todos los guitarristas es una banda con la que poder tocar en casa. O, como se conocen habitualmente, backing tracks. Se trata de temas musicales, grabados por algún aficionado o algún servicio profesional normalmente, en los que se omite un instrumento concreto. En nuestro caso, la guitarra, aunque hay backing tracks de bajo – es decir, sin bajo -, de batería, de voz – es decir, karaoke... -. Uno de los sitios más conocidos para encontrar este tipo de pistas de acompañamiento, aunque no el único, es Guitarbackingtrack.com. Y luego están cosas como Jammit, que es una evolución del concepto de backing track heredero de alguna forma de Guitar Pro (que no deja de ser la aplicación del concepto de backing track a la partitura de toda la vida... ejem...). Jammit te permite reproducir backing tracks realizados, regular la mezcla de las diferentes partes sobre la marcha (eliminar la que no quieras por tanto), ralentizar el tempo, reproducir en bucle e incluso grabar luego tu propia versión una vez tienes la canción dominada. Y todo  a partir de los masters originales. Rico, rico, rico...
 
Lecciones:
Otra de los grandes tesoros que oculta internet para el guitarrista practicante son lecciones. Lecciones por todas partes. Lecciones, ojo, de gente que sabe tocar y enseñar y gente que, en fin, le ponen espíritu pero no mucho conocimiento o didáctica. Hay que saber discernir, por tanto, pero las opciones son muchas y muy variadas. Desde tablaturas de ejercicios o escalas en alguno de los sitios que hemos visto antes, hasta cursos completos para principiantes de escuelas tan prestigiosas como Berklee (que suele ofrecer algunas clases de muestra o vídeos de forma gratuita).
 
Luego tenemos webs como Music Radar, que tiene un poco de todo para el músico y también lecciones en vídeo (como su “Weekend Riff”), de forma similar a lo que hace (cuando no deja de hacerlo) una revista como Guitar World desde su sitio web. Shred Academy es también una web de referencia para todo lo que es heavy y metal. Aunque a nosotros nos gustaría destacar aquí un recurso muy interesante para todo el que empieza en el mundo de la guitarra: Gibson's Learn and Master es un completo curso en DVD que, no, no está disponible de forma gratuita en Internet. Pero sí lo está, digitalizado, el libro que acompaña a los discos, con todas las lecciones. Y dejadme que os diga que es un gran documento con muchos ejercicios y toda esa info básica que necesita saber quien da sus primeros pasos. O rasgueos.
 
Reseñas y comparativas
Otro ámbito en que el joven aprendiz de guitarrista puede perderse es en la compra de equipo. Miles de amplis, pedales y accesorios están disponibles tanto en la red como en la tienda de tu barrio. Bueno, igual ésta no tiene miles de pedales ahí, detrás del mostrador... Pero abrirse camino entre todo lo que hay en el mercado puede llegar a resultar confuso y frustrante. Internet, no obstante, está repleto de reseñas de equipo para ayudarnos a encontrar lo que nos hace tilín. Desde textos de aficionados en foros hasta reseñas oficiales de sitios web de diferentes publicaciones. Uno de nuestros reseñadores favoritos, no obstante, es, en realidad, una tienda. Bueno, dos: ProGuitar Shop que, desde hace años, y desde su canal de Youtube lanza vídeos mostrando cómo suenan amplis y pedales en diferentes contextos y tocando diferentes temas, y Prymaxe Vintage, que hace lo propio desde el suyo con reseñas, además, muy en profundidad.
 
¡¡¡Youtube!!!
Y ya que llevamos hablando un rato de vídeos, no podemos dejar fuera a Youtube. De hecho, sí, le damos una categoría en exclusiva. En Youtube uno puede encontrar prácticamente de todo: desde esas reseñas de las que hablamos (que las hay también de usuarios particulares, algunos casi mitos ya, como Gearmanndude), hasta lecciones. En el fondo, la razón es que todos esos nombres de líneas atrás publican su propio material a través de la web de vídeos de Google. Por lo que, unidos a lo que hacen los propios aficionados, el catálogo de recursos útiles en Youtube es inmenso. Eso sí, también hay mucha paja, y a veces resulta difícil encontrar lo que uno busca realmente. Pero si no encuentras una tablatura de un tema, por ejemplo, prueba a buscar en Youtube, y probablemente encuentres a algún chico peruano, alemán o tailandés enseñando cómo tocarlo paso a paso.