Stanton__t92-angle-lg

El mundo del vinilo ha vuelto ha nuestras vidas en los últimos años a lo grande. No es solo que los DJs en eventos y clubs hayan abrazado de nuevo el disco analógico como una herramienta fundamental en sus mezclas en vivo, volviendo a dar sentido al nombre detrás de las siglas (disc-jockey). Audiófilos y aficionados de todo tipo y pelaje han descubierto otra vez las bondades de un formato que sin duda va de la mano con la música, añadiendo a la experiencia musical algo difícil de aprehender pero sí perfectamente audible, llámalo calor analógico, compresión... o, demonios, simple fetichismo por un objeto mucho más atractivo que un CD o un archivo de audio descargado en una carpeta de tu ordenador.

Muchos guitarristas, estamos seguros, han recuperado también aquella costumbre, que en el caso de los grandes guitarristas de la historia del rock como Clapton o Hendrix era una auténtica escuela, de sentarse con la guitarra frente al giraplatos para escuchar grandes discos y, ya de paso, sacar unos cuantos temas de oído. Si no es tu caso, te recomendamos comenzar a hacerlo ya: hay algo mágico y de comunión con otra época en disfrutar así, al mismo tiempo, de la experiencia musical del vinilo y la guitarrera.

Sea como fuere, tanto si lo tuyo es escuchar, escuchar para tocar, o tocar para poner a toda la pista de baile a dar botes como si no hubiera mañana, te vendrán bien estos consejos para elegir un tocadiscos de la mejor calidad posible, que dure muchos años y sea fiable. Especialmente si vas a pinchar una y otra vez el mismo riff, o si vas a darle duro al scratch. Toma nota:

Tracción directa o por correa
La primera recomendación para el usuario más exigente de un giraplatos sería que eligiera uno de tracción directa. Esto significa que el movimiento del plato lo realiza directamente un motor eléctrico, en lugar de transmitirlo una correa. Aunque en este segundo caso la posibilidad de que se transfiera algo de ruido del motor a la reproducción es menor (lo que sin duda preferiría el audiófilo con oído súper humano), con la tracción directa el par de torsión es más alto y, por tanto, la velocidad de giro correcta se alcanza de forma más rápida, precisa y estable. Se atenúan, además, ruidos como el famoso wow y el flutter. Sería, pues la opción adecuada para DJs, o cualquiera que fuera a someter el aparato a un gran estrés. ¿Un buen sitio para comenzar a buscar? La compañía hermana de Gibson, Stanton, sin ir más lejos.

Operación manual o automática
Aunque los giradiscos con arranque y parada automáticos permiten, precisamente, que comenzar a reproducir un vinilo resulte tan fácil como apretar un botón, lo cierto es que elegir puntos concretos donde pinchar la aguja es mucho más preciso con un brazo de operación manual.

Conexiones digitales
Sí, puede parecer una contradicción lo de volver al vinilo, a lo analógico, para buscar un equipo que, al final, también tenga conexiones digitales. Pero, en fin, lo digital no parece que vaya a desaparecer demasiado pronto (ni falta que hace, la verdad), así que, ¿por qué no poder compaginar ambos mundos? Hoy en día, muchos giradiscos incluyen salidas S/PDIF o USB, directamente, que te permitirán tanto archivar tus vinilos en formato digital por aquello de la conservación o, simplemente, reproducirlos en diferentes dispositivos. ¡Práctico!

Opción reverse
Aunque te parezca de cajón, no todos los tocadiscos pueden girar en ambos sentidos. Si lo quieres únicamente para escuchar música en casa, esto te puede traer sin cuidado. Pero si pretendes darle algún tipo de uso profesional o emplear técnicas como el scratch, o sencillamente quieres buscar mensajes ocultos en canciones de heavy metal de los 80, por aquello de las risas, asegúrate de que tu giraplatos puede hacerlo.

Platos: cuanto más pesados, mejor
El plato en sí, ya sabes, la alfombrilla circular sobre la que colocas el disco y que lo hace girar con su propio movimiento, es otro de los elementos clave a la hora de elegir un giraplatos. Cuando más sólido sea, mejor. Al tener más masa, la velocidad se mantiene constante más fácilmente, , y transmite menos vibración del motor, de forma que la reproducción también es más precisa. Muchos aparatos permiten, además, cambiar sus platos por otros de mejor calidad, o, al menos, por uno nuevo en caso de avería. Si crees que puedes necesitar esta opción, búscala también.