Foto: Hilda Pellerano


Por estos días el cantautor dominicano Vicente García finaliza los últimos detalles de su nuevo disco y desde Santo Domingo hablamos sobre su álbum, guitarras y los grandes colaboradores en su interesante y aclamada carrera.

Cuéntanos cómo ha sido el proceso del disco…
Recién estamos terminando. Estuvimos grabando en dos fases diferentes, primero en República Dominicana durante tres semanas y un par más en San Juan (Puerto Rico). Ha sido un trabajo increíble, mágico y especial con grandes amigos músicos y un productor que ha entendido perfectamente lo que he querido, con grandes aportes, sugerencias y su experiencia es invaluable: Eduardo Cabra (Visitante de Calle 13).

¿Y por qué elegiste los dos lugares para grabar?
Porque en Santo Domingo iba a encontrar gran parte de la raíz del disco, con sonidos de tambores, cantos, bachata y sonidos auténticos de la Republica Dominicana, con amigos y músicos que tienen ese sonido en la sangre. Y en Puerto Rico agregamos guitarras, voces, metales y algunas cuerdas que estarán presentes en algunas canciones. Por ahí tendremos chelos, violines. Fue una mezcla de lugares y sonidos que sin duda le dan un toque especial al disco.

¿Cómo llegó la opción de trabajar con Eduardo Cabra?
El produjo el disco de la banda colombiana Monsieur Periné, mi novia (Catalina García) es la cantante así que y tuvimos la oportunidad de compartir en varias sesiones. Le enseñé algunas canciones que había trabajado, le gustaron y así se sumó al proyecto.

¿Qué encontraron en esas canciones?
Estando en Colombia, donde he pasado gran parte de los últimos dos años, encontré que en mis composiciones hay una gran presencia de folclore, muchas sonidos experimentales en mis canciones. A Eduardo le gustó la línea de mezcla de la raíz latina y sonidos rock, funk, etc. Yo comencé muy joven con en una banda de funk, luego descubrí que la bachata es parte de nuestra identidad, de nuestra música y de ese espíritu caribeño que también tiene mi sonido y que ha ido evolucionando hasta llegar al presente con estas nuevas canciones. Con Eduardo pasamos cerca de siete meses eligiendo canciones y pensando en los elementos tradicionales y modernos que debería tener cada una. Ha sido un proceso creativo muy interesante.

Háblanos de este paso por Colombia cómo ha influenciado tu música…
Me siento muy cómodo en Bogotá. Tiene un ambiente musical muy activo, hay un auténtico ritmo de vida musical. Hay muchos lugares dónde tocar, hay bandas locales y visitantes realizando shows de una forma constante, obviamente comparado con la escena dominicana hay muchísima más actividad. Y en el plano personal me ha influenciado mucho, pues estando lejos encontré una nueva visión de mi música, me siento más dominicano que nunca y eso se refleja en las letras y melodías que he compuesto allá. Hay una industria en constante  crecimiento, músicos con mucha calidad, varias ciudades con escena sólida. Hubiese podido elegir otra ciudad para mi siguiente paso pero fue una decisión acertada el mudarme a Colombia.

¿Qué encontraste en Colombia?
Todo ha sido una grata sorpresa. El público, la gente conoce mis canciones y desde el comienzo fue muy emocionante, incluso canciones que no han sido lanzadas las conocen. Llegas a ciudades como Barranquilla o Medellín y sientes esa energía tan linda del público. Te sientes realmente en casa.

¿Y la vida en Bogotá?
Vivo en una zona que se llama la Candelaria, en el centro de Bogotá. Es una ciudad con mucha historia, me gusta caminar por sus calles, encuentras cosas muy interesantes y sigo descubriendo lugares muy especiales. Realmente me siento en casa.

¿Algún artista que te ha impactado?
Juan Pablo Vega, admiro su estilo, me gusta su música. Hice una gira con él y su banda. En general hay muchísimo talento en el país.

¿Y qué significa ser un dominicano de gira por Colombia?
Es un “trabajo” especial porque representas una identidad, un sonido, un país. Es bonito presentar tus canciones y explicar de dónde vienen, de un país que es lindo y tiene mucha cultura y sonidos por ofrecer. La gente admira nuestros ritmos, grupos y en general siempre hay curiosidad por conocer más.

¿Cuál es el encanto del sonido dominicano?
Es un país pequeño, pero muy diverso. Conjuga todas las culturas, desde los afro descendientes, pasando por la herencia española. El sonido nace, crece y se fusiona desde los campos de caña de azúcar, por las ciudades, playas y montañas… además tenemos una ubicación que nos hace sentir los sonidos de Cuba, Puerto Rico, Jamaica. Todos esos sonidos alimentan tu vocabulario sonoro rítmico y musical. Además solo es recorrer la isla para sentir la diferencia de sonidos y géneros.

Otra persona importante en tu carrera ha sido Juan Luis Guerra
Casualmente antes de esta entrevista estaba hablando con él de una canción. Me gusta y aprecio recibir su opinión y no dejas de aprender de él. Puedes hablar horas de guitarras, de los Beatles, Nick Drake, melodías, folclor. Es una persona de quien sigo aprendiendo cada vez que hablamos.

Hablemos de guitarras… ¿cuál fue tu primera Gibson?
Una acústica Blues King que compré en Nueva York en Rudy’s, una tienda legendaria en la ciudad. Es muy especial para mí, porque siempre he sido aficionado del sonido blues de Robert Johnson. Una guitarra con un sonido fabuloso, cuerpo ideal y con mucha personalidad.

¿Y eléctrica?
Quería una 335 pero finalmente me decidí por una 339. Me gustó por el cuerpo pequeño, perfecto para riffs antillanos o africanos. Además tiene un color muy bonito, color vino. Y también tengo una auténtica joya, una Gibson ES 150 de la década los cincuenta. Una guitarra que dejó de fabricarse así que es una verdadera reliquia. Además el sonido es demasiado único.

Tienes guitarras muy especiales, ¿siempre viajas con ellas?
La verdad sí. Sé que muchos prefieren dejar sus guitarras favoritas en casa o el estudio, pero yo necesito tener mi guitarra y sonido en el escenario. Hay que tener cuidado pero la prioridad es mi sonido.



¿Alguna preferencia con las cuerdas?
Siempre muy gruesas, empecé con .12 y ahora tengo .11. No soy de cambiarlas seguido me gusta que tengan tiempo y creo que el promedio para cambiarlas es de cuatro meses. Para la 339 prefiero las flatwound.

Eduardo también tiene varias Gibson y Epiphone
Sí las vi en el estudio y creo que cuando encuentras esa guitarra o guitarras especiales que se acomoda a tu gusto le vas encontrando personalidad a tu sonido. Es clave y cuando cambias se nota, por esto tienes que ser fiel a tus guitarras.

¿Cuál es la próxima Gibson que tienes en mente?
Un dobro. He tocado ya varios y me inquieta mucho las posibilidades que tiene, ¡además le va bien a mi sonido!